Febrero llegó con la volatilidad a los mercados. Desde 2011 no hacía acto de presencia y sacó a los inversores de la larga complacencia en la que estaban instalados ante la sucesión de máximos históricos en Wall Street desde marzo de 2009. Un aviso para navegantes, porque la normalización monetaria está cada vez más cerca.

El índice VIX, el llamado índice del miedo, se disparó el lunes 6 de febrero un 115% por encima de los 37 puntos, la mayor subida registrada desde su creación en 1993. El martes 7 volvió a rebotar hasta los 50 puntos, y el Dow Jones encajó su mayor descenso desde agosto de 2011. La razón de este movimiento según los expertos fue por la subida de los salarios que recogieron los datos de empleo de Estados Unidos, un factor que es decisivo para que la inflación repunte y que podría hacer que la Reserva Federal suba los tipos de interés cuatro veces, y no tres como el mercado descuenta con el objetivo de enfriar la economía estadounidense.

Ante esta noticia la rentabilidad de los bonos de Estados Unidos repuntó y con ello se produjeron pérdidas de soportes en los principales índices de Wall Street por la presión vendedora que ejercieron los robo-advisors en los fondos indexados (ETF), que ya controlan cerca de 4,5 billones de dólares según la firma de análisis ETFGI.

Pese a su popularidad,el VIX no es una referencia en la que se pueda invertir de forma directa, y lo que hace es medir las expectativas del mercado a 30 días a través de las opciones de compra -call- y las de venta -put- que se negocian sobre el S&P 500.

 

 

“La volatilidad es una fuente de amenaza y de oportunidades, los escenarios de persistencia de baja volatilidad crean estados de complacencia en los mercados que llevan fecha de caducidad. Desde un punto de vista cuantitativo, por definición, la volatilidad no puede ser constante, si lo fuese no sería volatilidad”, explica José Carlos López, especialista en derivados y profesor del curso de opciones de Estrategias de Inversión.

La aparición de la volatilidad permite que algunos activos sobrecomprados sean una oportunidad de entrada que antes de que se produjeran los movimientos no lo eran o eran difíciles de ver. De hecho, la encuesta mensual que Bank of America realiza a los inversores apuntaba en diciembre que el 45% de estos creía que los mercados de renta variable estaban sobrevalorados.

Alberto Martínez, especialista de mercados de BBVA Trader, ahonda en esa idea y comenta que “el repunte de la volatilidad puede verse como algo positivo para los inversores que hacen trading a corto plazo. Una mayor variabilidad en los precios permite encontrar más oportunidades para entrar y salir del mercado. Un mercado tan plano como el que hemos tenido en EEUU con decenas de sesiones con menos de 1% de variación hace más difícil encontrar esas oportunidades”.

Operar la volatilidad

La operativa en volatilidad se hace a través de productos derivados como las opciones, instrumentos financieros que están expuestos a un subyacente y tienen riesgo de apalancamiento. Las opciones dan la posibilidad al inversor de ejercer la compra -calls- o la venta -puts- de los futuros del VIX. En el caso de la volatilidad, las calls se benefician de las subidas del subyacente expuesto al VIX, mientras que las caídas del VIX benefician a las opciones que están vendidas.

Paloma Romero, ex consultora especializada en finanzas de Boyden Executive, apunta que la estrategia más sencilla con estas opciones es esperar. “La volatilidad tiene reversión a la media, por lo que lo si está baja la compramos, si está alta la vendemos”, subraya Romero y añade que si se opera en volatilidad y no se va a precio las estrategias más sencillas en las que la tendencia no influye son los conos y las cunas. Los conos suponen la compra o venta de un put y un call del mismo precio de ejercicio de una opción y del mismo vencimiento, mientras que las cunas implican comprar o vender un put con un precio menor y un call de precio mayor, ambas con el mismo vencimiento.

Desde su creación, la media del VIX se sitúa en los 19,4 puntos, sin embargo desde 2013 su promedio se rebaja a 14,5 puntos, como consecuencia de la tendencia alcista de los mercados y este 2017 su media se rebajó hasta los 11 puntos. Lo lógico según el planteamiento de Romero sería esperar que siga subiendo, y por tanto comprar opciones calls.

Sin embargo, como explica Enrique Castellanos, responsable de formación del Instituto BME, “cuando alguien está largo de volatilidad está esperando que aumente esa volatilidad, cuando lo hace con un futuro, ese futuro tiene un vencimiento que expira por lo que hay que rolar ese futuro, entonces hay que vender a un precio bajo para comprar a un precio alto. Eso hace que la gente que esté esperando un aumento de la volatilidad, mientras ese aumento no llegue está perdiendo dinero a la hora de rolar los futuros, lo que hace mucho daño a la cartera”.

Este febrero, las posiciones cortas de los inversores minoristas han llegado a récord histórico en el VIX. Algo que para López es “un poco inconsistente, es como pensar que la felicidad es algo en lo que se puede permanecer eternamente y un fin en sí mismo, cuando parece, y digo sólo parece, es algo que todos deseamos, que es transitorio y que lo importante es el proceso de llegar, no de estar”.

Además de las opciones, en los últimos años han proliferado otro tipo de productos financieros para que los inversores puedan invertir en volatilidad. Los principales son los ETF (fondos cotizados) y los ETN (notas o certificados cotizados). La principal diferencia es que los ETN está compuestos por opciones que replican a los futuros del VIX en tiempo real, mientras que los ETF de volatilidad invierten en índices formados por futuros del VIX que sí son replicables, como el S&P 500 VIX Short-Term Futures Index o S&P 500 VIX Mid-Term Futures Index.

Los ETN tienen riesgo de crédito, que supone que si el emisor quiebra el inversor lo pierde todo. Lo mismo que pasa cuando se compra deuda soberana y el país se declara en suspensión de pagos o lo que ocurre con los bonos corporativos de una empresa en concurso de acreedores.

Tanto con unos como con otros se puede estar largo de volatilidad, esperando a la posible subida del VIX, como cortos a la espera de que la volatilidad caiga. Estos últimos han sufrido importantes descalabros con el último latigazo de la volatilidad de febrero. El VelocityShares Daily Inverse VIX Short-Term ETN de Credit Suisse o el Next Notes S&P 500 Inverse VIX ETN de Nomura sufrieron caídas superior al 90%, lo que ha hecho a ambas entidades liquidar estos productos y devolver a los inversores parte del valor liquidativo de los ETN.

Vehículos de inversión con alto riesgo, pero que gracias a la caída de la volatilidad han ido acumulado un patrimonio muy elevado, en el caso del ETN de Credit Suisse en enero llegó a acumular unos activos bajo gestión de 2.170 millones de dólares en enero, con una subida del 126% en 2017. Sin  embargo, en el momento de su liquidación el 15 de febrero tenía un patrimonio de 89 millones.

“Si se produce un repunte tan fuerte de la volatilidad, la gente que está bajista lo pierde todo. Algo puede subir un 300%, pero no puede caer un 100%, ese ha sido el problema que a la hora de cerrar esas posiciones, si has de comprar nuevos futuros hace que suba todavía más el VIX”, comenta Castellanos.

Como Warren Buffet

Para José Iván García, director de análisis de Kau Markets EAFI, señala que en este momento de crecimiento de la volatilidad recomienda seguir las estrategias de inversores como Warren Buffet o David Tepper. “Una idea es vender opciones put para o bien generar una entrada a un precio cerrado en el que los inversores se sientan cómodos con su inversión o bien para obtener una rentabilidad recurrente en un entorno como el que tenemos ahora. La cartera va estar sometida a la volatilidad del mercado, pero hay estrategias con opciones que te permiten una rentabilidad recurrente que está descorrelacionada del mercado y además mitigar la volatilidad que sufre la cartera”, comenta García.

Desde BBVA Trader, Martínez advierte que “antes de operar con opciones es muy importante la formación y tener en cuenta que el riesgo es muy elevado, incluso para inversores agresivos. El precio de las opciones incluye muchas más variables que otros productos como los futuros y es muy importante conocerlas y manejarse con ellas antes de lanzarse a operar. La volatilidad es una de las principales variables a tener en cuenta y además una de las más difíciles de predecir”.

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