He tenido el placer de ser invitado por el programa Mundo Solidario, de Radio Nacional de España, para comentar la situación en Haití.






Junto al excelente equipo de Mundo Solidario, liderado por Esther, hemos comentado la difícil situación en la que se encuentra Haití. También ha estado Lourdes Benavides, responsable de incidencia política de la ONG Intermón Óxfam.

Aquí puedes escuchar el programa (pincha).

Algunas reflexiones. Contexto: propagación del brote de cólera a poco más de 15 días de las elecciones.

Desde mi perspectiva, existen dos grandes factores de análisis: el elemento macro político, tanto a nivel doméstico como en su esfera internacional, y la inversión institucional y privada.

La interrelación es evidente. Los inversores por regla general odian la inestabilidad, la incertidumbre. Y si no hay un gobierno estable, hay incertidumbre . Por tanto, la clave a medio y largo plazo se sitúa en reforzar la capacidad de acción, en todas sus vertientes, del gobierno de Haití.

Hace unos meses estuve en la presentación del informe "Haití en la encrucijada", realizado por el Comité de Relaciones Exteriores norteamericano, en Capitol Hill. Éste señalaba cuatro prioridades:

1. Fortalecer el liderazgo y la capacidad del Gobierno de Haití.

2. Fortalecer la Comisión Interina para la Recuperación de Haití, liderada por Bill Clinton y el Presidente Préval, y que tiene como objetivo principal canalizar la ayuda humanitaria junto al gobierno de Haití.

3. Celebrar elecciones lo antes posible.

4. Coordinar los esfuerzos de todos los actores, incluyendo a la sociedad civil y la inversión privada.

Todo eso está muy bien, pero la ayuda humanitaria es temporal; y como señala el primer punto anterior es el gobierno de Haití el que debe quedarse para largo tiempo. Y es ahí donde los distintos gobiernos y agencias internacionales siguen fallando.

Una vez más. Sin la estabilidad del gobierno central de Haití, sin esta condición básica, se puede dar todo el dinero que se quiera, que en los próximos años seguiremos hablando en términos negativos sobre Haití. Esto es, seguiremos hablando y respondiendo a las sucesivas crisis. Hoy será el cólera, mañana otro terremoto y pasado mañana la violencia en las calles.

Es verdad que compañías como Coca-Cola, Boeing o Macy´s, están realizando donaciones importantes. Lo mismo ocurre con algunas hedge funds o los inversores institucionales... pero todo esto son ayudas temporales, enfocadas a proyectos concretos y de corto recorrido.

En ningún caso, la ayuda internacional puede sustituir al núcleo central: el gobierno de Haití.

Señalo tres puntos de la complejidad del asunto.

a) El Senador Richard Lugar, que co-lidera el Comité de Relaciones Exteriores, ha comentado recientemente que el Presidente de Haití, Réne Préval, "ha demostrado tener escasa capacidad para liderar la reconstrucción del país, ya que Haití sigue enfrascado en un comportamiento político auto-destructivo". Esta visión es fundamental porque tiene consecuencias prácticas: no ha sido hasta hace unas semanas que el Congreso ha aprobado un paquete económico de $1,15 billones.

b) Un ejemplo que pone de evidencia la problemática entre ayuda humanitaria, inversión privada y desarrollo local es el siguiente. Hace apenas unas semanas que la Cruz Roja y el Programa Mundial de Alimentos tuvieron que poner freno a su acción de ayuda alimentaria a petición del Presidente Préval. ¿Por qué? Porque dicho programa estaba colapsando tanto el mercado de la agricultura en Haití como a los propios agricultores locales, que no podían competir con un proyecto alimentario bien financiado (subvencionado).

c) Países con intereses distintos, tales como España, Corea del Sur, Venezuela, Vietnam, Francia o Estados Unidos están invirtiendo en Haití. Por ejemplo, uno de los sectores más atractivos y que ha copado la principal inversión del exterior son las telecomunicaciones, alrededor de $100 millones. Viettel, una compañía militar vietnamita, ligada al gobierno de dicho país, se ha hecho con el control de Teleco, compañía nacional de Haití.

En suma, muchos inversores, gobiernos e instituciones internacionales observarán las próximas semanas los resultados de las elecciones en Haití. Éstas son más un riesgo, que una oportunidad.

Me temo que si sigue sin ejercerse una férrea presión, gestión y control sobre la necesidad de constituir un gobierno estable, monitorizado y apoyado por los principales actores político globales, la cosa seguirá yendo de mal a peor... mientras que la ayuda humanitaria sigue cayendo a un pozo sin fondo, mermando la capacidad, recursos y credibilidad tanto de las propias ONGs como de los organismos internacionales.