Hemos comenzado el 2013 en el imperio del sol naciente con Shinzo Abe, nuevo primer ministro. Como todo nuevo mandatario viene con un maletín lleno de nuevos propósitos con el objetivo de estimular una economía con una deflación preocupante y de devaluar aún más la moneda. Desde luego que la mayoría absoluta obtenida, derivada más bien de un duro castigo del electorado a los demócratas por su pobre gestión que por la simpatía a Abe, pueden ayudarle a disponer de algo más de determinación que en 2006 cuando fue investido como el primer ministro más joven.
 

Japón, país de escasez de tierra y de recursos naturales, tiene un consumo interno que no puede absorber su propia capacidad industrial y tecnológica pero cuya exportación de bienes y servicios supone solamente un 14% del PIB, debido fundamentalmente a la época de fortaleza del yen en la que se produjo una migración de la producción vía deslocalización. Políticas monetarias a favor de la devaluación del yen nos pueden hacer dudar de cara al objetivo de reducción del déficit comercial ya que, a pesar de conseguir un efecto positivo en cuenta corriente, las importaciones tendrán también mayor peso en el balance. Aún así las empresas niponas, con su política de reducción de costes, seguirán siendo eficientes para un yen aún más débil y seguirán trabajando duro para ofrecer no sólo precio sino también producto competitivo. Teniendo en cuenta que el mercado natural de Japón es Asia y que el nuevo primer ministro Shinzo Abe está trabajando por mejorar las relaciones diplomáticas con sus vecinos, presenta un escenario bastante atractivo para la renta variable.

A continuación podemos ver la evolución del Nikkei desde el terremoto en Japón en marzo de2011 hasta día de hoy, medido en euros y en moneda local (yen).





Las conclusiones que podemos sacar es que el impulso positivo que ha tenido el índice en el cuarto trimestre de 2012 y comienzos de este año 2013 no es el mismo para la divisa local que para la europea por el efecto de la devaluación del yen. Teniendo en cuenta que la divisa local tenderá a estabilizarse sobre los niveles actuales en el 2013, quizás un poco más bajo, podemos considerarlo como catalizador para animarnos a empezar a entrar en el país nipón durante este ejercicio.

En relación a la deflación que arrastra el país, el nuevo gobierno Japonés ha elevado su objetivo de inflación a un 2%. Para conseguir inyectar liquidez en el sistema financiero y que esto se consiga, el Banco Central de Japón se ha comprometido para 2014 a llevar a cabo un programa de compra de activos de alrededor de 13 billones de yenes mensuales, aún a costa de mantener su déficit fiscal. Dicho programa todavía no está claro si será destinado a la compra de deuda en la eurozona o en EEUU, pero lo que sí parece es que va a ser pisando fuerte. En cuanto al riesgo de subida de tipos por parte del Banco Central para poder financiar la posible emisión de nueva deuda, tiene pocas posibilidades, considerando que la gran mayoría la posee el inversor local y que la seguirá poseyendo. Esto es debido a que poseer deuda que pague un tipo bajo solo le interesa al inversor local y no al inversor extranjero, ya que se beneficiará de la devaluación del yen al disponer de mayor poder adquisitivo.

Con todo ello os animo a que durante este ejercicio, consideremos fondos de renta variable en Japón para darle peso a nuestras carteras.