Al igual que en su canción Engelbert Humperdinck se desesperaba en los años ochenta por saber “CUANDO” iba a poder cortejar a una mujer, el inversor actual tampoco encuentra el momento definitivo para saber “CUANDO” empezar a tomar posiciones para declararse a la renta variable.
Desde luego que la volatilidad a la que se expone y el clima de incertidumbre político-económica no son factores que vayan a favor, y después de haber recibido multitud de “calabazas”, el ánimo inversor queda de capa caída. Es por ello por lo que me gustaría compartir varias reflexiones que puedan ayudar a dar el primer paso, aunque sea siempre dentro de unos estrechos límites y márgenes de maniobra para evitar que nos den de nuevo otro “sopapo”.
La lectura que tiene el primer trimestre de este año 2012, a excepción del IBEX 35, ha sido positiva para las bolsas internacionales. De hecho, cruzando el Atlántico ha sido el mejor desde hace 15 años para el Dow Jones con un 8%, para el S&P500 con un 12% y para el Nasdaq con un 20%. A pesar de la incertidumbre sobre la recuperación económica mundial los índices americanos rompieron los máximos registrados en 2008 y en 2011 y parecían encaminarse hacia los del 2007, aunque finalmente no fuera así. Empezamos el segundo trimestre con mal pie después de la negativa reacción por la publicación de las actas de la FED en las que se mostraba su poca disposición a entrar en nuevos programas de recompras de activos, y a pesar de la oleada de resultados empresariales de esta segunda quincena del mes de abril, el S&P 500 no logra distanciarse al alza de los 1400 puntos.

Teniendo en cuenta que estamos sufriendo unas necesarias correcciones durante este último mes, después del buen comienzo de año, anima a pensar que en este segundo trimestre continúe el mercado americano con buen tono, a pesar de este fuerte traspié del comienzo del mismo.

A sus vecinos de América Latina, tampoco les veo nada mal para continuar en la pista de baile y seguir teniendo peso en carteras diversificadas. A pesar de haber sido una zona emergente de gran crecimiento, pero sostenido, durante los últimos años y de que la clase política siga generando desconfianza e inseguridad jurídica, como es el caso reciente que protagonizado el gobierno argentino con Repsol, considero que puede seguir siendo una zona con viento a favor para la inversión. Sus fundamentales aprueban con buena nota debido a unas estimaciones de crecimiento de entorno al 3,5%, inflaciones controladas, tasas de desempleo bajas y unas finanzas públicas saneadas con déficit fiscales controlados por debajo del 3%.

En lo referente a lo que nos toca, Europa continúa anclada en un modelo que debe de ser redibujado hacia uno en el que se abogue por una integración política, fiscal y bancaria que permitan una reconducción eficiente de la zona euro. A pesar de que las medidas de austeridad fiscal que se están llevando a cabo sean necesarias, no son los primeros pasos que se deben de dar hacia la estabilidad político-económica. La ayuda por parte del BCE en forma de compra de deuda es básica para la supervivencia y a pesar de que Draghi se niegue a continuar con ella, tendrá que realizarla, pero como comentaba, tampoco va a ser la solución de los problemas, como se ha podido ir apreciando durante el año 2011.

Tenemos que tener en cuenta que todo el sistema lleva una carga de sobreendeudamiento, ya no sólo de las empresas y las Administraciones Públicas, sino también de las familias y la necesidad de desapalancar la economía seguirá siendo un lastre para el crecimiento del consumo y del PIB en el viejo continente. Si no empezamos a dar los pasos hacia una integración como la que proponía, la unión monetaria tiene los días contados. A pesar de ello, debemos de valorar los precios y el valor que tienen muchas de las compañías del índice, ya que no debemos mezclar estas dos variables sino complementarlas, y reconocer que la compra, por lo menos parcial, es la postura mas inteligente, sobretodo en valores con buenos fundamentales, pero repito, siempre y cuando no nos fijemos objetivos ambiciosos en el corto plazo ni soportes infranqueables. Dado que parece que el ánimo inversor europeo se mueve más por políticas de inyección monetaria que por políticas de reestructuración, debemos de andar, por tanto, con cautela.

En el caso del Ibex 35, y al contrario que los índices bursátiles anteriormente comentados, ha sido uno de los pocos con comportamiento negativo durante el primer trimestre. El comienzo del segundo, la verdad, tampoco ha sido muy alentador, sólo basta con echarle un vistazo a la visita a los mínimos de 2009, a los pobres resultados de las subastas del tesoro y al aumento de la prima de riesgo durante el mes de abril. Tenemos que tener en cuenta que el índice español tiene un sector bancario con un peso de más del 30% y que la fuerte caída en las cotizaciones del sector, por una reestructuración a la que le quedan varias fases, ha hecho mucho daño. A esto mismo le debemos sumar también el mal comportamiento del sector eléctrico ante la incertidumbre sobre el resultado de la inacabada reforma del mismo y el efecto que ha producido en Repsol el robo a mano armada de YPF por parte del gobierno argentino de Cristina Fernández de Kirchner. Aún con todo, considero que los precios de los blue chips españoles están a unos niveles perfectos para empezar, también, con las compras parciales.

Recapitulando y a modo de conclusión, quiero recordar que el arte del cortejo a las compañías que cotizan, no debe de ser precipitado ni con ansiedad para “meter mano” ni recoger beneficios rápido. Deberemos movernos en un campo de actuación estrecho protagonizado por decisiones con firmeza, perdiendo el orgullo ante un giro inesperado y sabiendo poner límites a un buen movimiento. A la hora de decidirnos para las compras parciales que comento, recomiendo seguir una estrategia de valor pero sin perder de vista el análisis técnico y un precio atractivo.