Las agencias de calificación de crédito han vuelto a las portadas con la reciente bajada de ratings a la mayoría de bancos españoles. Pero, ¿Quienes son estas agencias? ¿Quien les ha dado el poder que mucha gente insiste que tienen?

¿Quienes son?
Principalmente tres empresas privadas: Standard & Poors, Moody´s y Fitch. Hay mas pero son prácticamente inmateriales en cuanto a su impacto en el mercado financiero. Hay una poco conocida llamada Egan Jones, que es la única que es realmente independiente al no cobrar de los clientes a los que da ratings, sólo cobra de inversores. También es la que tiene los ratings mas bajos a los gobiernos y bancos...

¿Que hacen?
Emiten informes que dan su opinión sobre la salud financiera de entidades y su probabilidad de impago. En general dan la opinión sobre instrumentos de crédito que han emitido estas entidades (bonos, obligaciones etc.). Las entidades en general pagan a estas agencias para que califiquen los instrumentos que van a emitir. Las entidades pagan por tener estas clasificaciones ya que el estar “calificado” ayuda a la venta de estos instrumentos. Estas calificaciones son después usadas por los inversores para guiar sus decisiones de inversión. Muchos inversores institucionales tienen un mandato de mantener solo inversiones calificadas con la máxima calificación (AAA) por ejemplo. Estos ratings no suelen ser fiables al 100% pero simplifican mucho la labor a los inversores al clasificar en unos pocos escalones de riesgo el extenso numero de instrumentos financieros existentes en el mercado.

¿Cuál es el problema?
Cuando las agencias bajan el rating a alguna entidad muchas veces el precio de los instrumentos emitidos por esa entidad cae. Estos pasa por dos motivos:
1- Muchos inversores institucionales que no analizan por si mismos el riesgo de esa entidad venden sus instrumentos al “descubrir” que esa entidad tiene ahora mas riesgo que antes.
2- Muchos inversores institucionales se ven forzados a vender ya que tienen un mandato que les obliga a mantener en cartera solo instrumentos que cumplan unos niveles mínimos de rating. Hay dos fronteras importantes en estos casos, cuando se pierde la máxima clasificación (AAA) y cuando se pierde el grado denominado “de inversión” y se entra en una clasificación denominada “especulativa” por su mayor riesgo y probabilidad de impago.
Cuando el precio de los bonos de la entidad “rebajada” cae, la entidad emisora se disgusta ya que aumentará su coste de financiación en la próxima emisión de bonos. En general las entidades no pueden hacer mucho pero si la entidad emisora es un gobierno, este puede amenazar a la agencia de rating con hacerle la vida mas difícil si le rebaja el rating (o si lo rebaja mas!). Estas amenazas e intentos de varios gobiernos de dirigir el problema a las agencias de calificación es lo que esta causando alguna confusión ya que los gobiernos pretenden hacer creer a la gente que el problema son las agencias de calificación, cuando estas son las que están informando a la gente de los problemas financieros de los gobiernos (¡).

Entonces, ¿las agencias no son las culpables?
Las agencias son culpables de muchas cosas, mas abajo detallo algunos de sus “pecados” pero no son culpables de la mala gestión de ninguna entidad o gobierno que es lo que lleva a “malos ratings” y lo que al final crea problemas de financiación para esa entidad.

CULPABLES
* Los ratings / calificaciones que dan no han tenido en el pasado (ni el presente) ningún valor predictivo. Hacen su análisis y publican su opinión sobre el estado actual de una entidad. No suelen hacer predicciones, y cuando las hacen suelen ser cosas obvias y ya casi hechos consumados.
* Los ratings tienen poca fiabilidad. Los informes de estas agencias suelen ser de buena calidad pero fiarse de sus calificaciones para tomar decisiones de inversión es una temeridad. No hay sustitutos de un buen análisis integral de cada entidad en la que se va a invertir.
* Calificaciones infladas por intereses económicos. Las agencias son culpables de haber dado calificaciones muchísimo mas altas de las que realmente se merecían miles de productos estructurados de crédito, principalmente en EEUU. Las agencias usaron un modelo incorrecto, que favorecía a los clientes que pagaban por esas calificaciones AAA e incluso cuando se hizo evidente que el modelo era incorrecto no se pusieron los medios adecuados para subsanar el problema.
* Los informes de estas agencias son detallados e informativos pero nunca van contra la corriente del mercado y por tanto nunca pinchan ninguna burbuja, lease internet, inmobiliaria, deuda soberana sobrevalorada.
* Los clientes de las agencias de crédito pagan a las agencias por recibir calificaciones lo que implica un obvio conflicto de intereses y un “shopping around” para contratar a una agencia u otra donde se sondea que agencia va a dar la mejor calificación.

* Gobiernos: Los gobiernos tanto de EEUU como de Europa no han implementado regulaciones ni restricciones significativas a partir de los problemas de la industria puestos de manifiesto con el estallido de la burbuja inmobiliaria en EEUU. Sin embargo si que han amenazado con aumentar la regulación cuando las agencias han comenzado a rebajar las calificaciones a los gobiernos. Estas rebajas en mi opinión llegan con mucho retraso con respecto a la situación real ya que las agencias han evitado en todo lo posible “perjudicar” a sus potenciales reguladores. Los gobiernos están amenazando a los mensajero de las malas noticias cuando deberían de dedicarse a corregir la situación para que no hubiera malas noticias que publicar.
* Todos los gestores de fondos de inversión que toman decisiones basándose en los ratings de las agencias de calificación. Estos inversores están haciendo poco favor a sus inversiones y al dinero de sus clientes al tomar decisiones después de las noticias, que suelen venir después de los hechos.

INOCENTES
* Los informes de estas agencias (que no sus ratings) son útiles para obtener una información de una calidad y detalle muy difícil de obtener para un inversor sin una dedicación importante de tiempo y energía.
* El poder de sus cambios de calificaciones. Los informes de estas agencias son meras opiniones, basados en el análisis que han hecho. Estas agencias no tienen, ni presumen de tener ninguna autoridad directa o directa para subir o bajar el coste de financiación de ninguna entidad. El poder que se les asume viene dado por el hecho de que muchos inversores institucionales toman decisiones basándose en los ratings de estas agencias. El problema esta en estos inversores, que en lugar de hacer su trabajo de analizar el riesgo de una entidad, lo subcontratan para ahorrarse costes y simplificar su trabajo.
* Uso que se les da a sus calificaciones. Las agencias de rating tampoco hunden a empresas o gobiernos. Ellos expresan su opinión y si esta es seguida o tomada en cuenta por los inversores, entonces habrá un impacto en alguna entidad. En general, para cuando las agencias rebajan la calificación a una entidad, esta ya ha tenido problemas. Las agencias no crean el problema, lo hacen mas evidente. A muchos gobiernos esto no les interesa, de ahí el reciente interés por regular a estas agencias.
* Mayor regulación: En mi opinión, estas agencias deben estar reguladas para evitar el uso de información privilegiada y demás delitos relacionados pero sería un error regular quien puede o no calificar (como han sugerido el gobierno francés) o regular si pueden o no cambiar el rating a una entidad. Estas agencias han crecido porque cumplen una función en el mercado y aportan información útil a inversores, en el momento que dejen de cumplir esta función el mercado se encargara de reducir su importancia.

¿Cómo se solucionaría el problema?
1- Aumentando la regulación sobre la transparencia de estas agencias.
2- Aumentando la vigilancia en los inversores institucionales para que analicen de verdad el riesgo de las inversiones que utilizan para sus clientes y no se basen únicamente en las agencias de calificación.
3- Mejorando la cultura/educación financiera de los ahorradores y la transparencia de entidades de gestión financiera, para que los ahorradores no le den su capital a entidades que no saben gestionarlo. En EEUU y R.U. hace ya 2-3 años que están preparando nueva legislación en este sentido (ley Volcker en EEUU y Mortgage Market Review en R.U.). Aquí el Banco de España y la CNMV parece estar más enfocadas en inyectar dinero público del FROB a las entidades privadas con problemas para que ninguno de sus accionistas privados tenga pérdidas que en mejorar la regulación para proteger a los ahorradores.