Por lo tanto ¿por qué no distribuir el dinero directamente a los hogares, dado que el dinero no funciona a través de los bancos? 
 
Una forma de lograr esto sería que el BCE facilitara a todos los hogares de la zona euro una cantidad específica, que se abonaría en una cuenta bancaria especial y sólo podría ser utilizada para el pago de la deuda existente. Para los deudores habría un efecto inmediato: alivio de la deuda, más confianza en las perspectivas, y a su vez, un aumento del poder adquisitivo y con ello el consumo. Y esto sí que tendría un efecto inmediato.
 
Para aquellos que no tienen deudas, podríamos suponer que el dinero pagado sería invertido, por ejemplo, en proyectos de infraestructura europeas, que estimulen el crecimiento y permitan un rendimiento a largo plazo.
 
¿Es una buena solución? Puede parecer una idea ridícula, pero en última instancia podría tener un impacto macroeconómico más grande que las medidas actuales, que tienen muchas desventajas  en particular propiciando las burbujas especulativas en varios segmentos del mercado.