Lo primero de todo es tener en cuenta que tanto la Reserva Federal como el BCE siempre han dicho que los efectos negativos sobre la inflación son considerados temporales, y lo que más ha estado ejerciendo presión negativa sobre los precios ha sido el fuerte descenso del precio del crudo. Por lo tanto, leyendo a la inversa los comentarios anteriores, lo que nos quieren decir es que en el momento en que esas presiones negativas inflacionarias desaparezcan, esperan que la inflación vuelva a la normalidad, mientras no haya sustos de otra índole.
 
En ese sentido, el viernes tuvimos un primer aviso desde Estados Unidos con un repunte del 1,3% en las ventas minoristas del mes de abril y además otro repunte importante de la confianza del consumidor.
 
En este punto, debemos recordar que durante todo este tiempo ha habido una pelea realmente encarnizada entre los miembros de la Reserva Federal y los operadores en el mercado, porque las visiones eran completamente distintas. Por un lado, el mercado nunca ha descontado dos subidas de tipos de interés este año porque se estaban fijando sobre todo la falta de acuerdo dentro de la OPEP para poner un suelo al precio del crudo y además los efectos negativos de una explosión de la economía en China. Por parte de la Reserva Federal, ellos siempre han dicho que los riesgos deflacionists y presiones en el mismo sentido son temporales y han mantenido su opinión acerca de que quieren que la subida de tipos sea gradual y, fuera del comunicado oficial, muchos han dicho que esperan dos o tres subidas de tipos de interés este año. Por lo tanto, en más de una ocasión, hemos tenido alguna regañina por parte de la Reserva Federal diciendo que el mercado se está equivocando con lo que quiere decir la FED.
 
Pues bien, Irán se está poniendo las pilas, se espera que la producción haya subido cerca del 60% con respecto al mismo período del año pasado, la OPEP sigue manteniendo la producción, y se espera que baje fuertemente la producción fuera de dicha organización, lo que pone el punto de mira en los productores de Estados Unidos, por lo que en cierto sentido se está alcanzando un equilibrio en el mercado que ya está siendo anunciado, sobre todo por Goldman Sachs, que recordemos era bajista en el crudo y hace muy poco que pasó a ser alcista y buscar un precio medio de 50 $.
 
En este punto, debemos fijarnos el siguiente gráfico. En él se puede ver, la línea de arriba, el componente inflacionario de la gasolina en el IPC, y justo debajo el precio de referencia del crudo en Estados Unidos. Como pueden ver, la correlaciones perfecta, así que si el precio del crudo comienza a estabilizarse y a subir todavía más, ese componente de la inflación subirá más, y ya vimos ayer que este componente subió un 8%.
 
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Por otro lado, si miramos la inflación en Estados Unidos en términos interanuales quitando los precios volátiles de la gasolina y los alimentos, veremos que está en un nivel bastante importante, así que si la gasolina empieza a apretar el acelerador otra vez, todo empezar a subir.
 
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Si la inflación sube, la Reserva Federal tiene apoyo para subir los tipos de interés y eso como consecuencia trae subidas en el dólar, lo que hace que el dólar index vuelva a ganar potencia alcista otra vez. En este punto, traemos otra vez el gráfico a semanas de la comparativa entre los activos de riesgo y el dólar index, representado por el NYSE y ese índice de cestas de divisas contra el dólar. Como se puede observar, tenemos que estamos respetando bien la estrella de la noche que apareció en el NYSE hace bien poco y la muestra de interés comprador que apareció en el dólar index, así que el primero sigue compresión bajista y el segundo compresión alcista, lo que hace que la fuerza comparada entre ambos, que es el indicador que tienen debajo del todo, esté flanqueando en esa rotura al alza que daba apoyo a los activos de riesgo, así que si perdemos directrices alcistas en este indicador, vuelve otra vez a tener ventaja la divisa con respecto a los activos de riesgo, algo profundamente negativo para la bolsa.
 
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Con todo esto, ayer por la tarde habló el presidente de la Reserva Federal de Atlanta, Dennis Lockhart, y volvió a decir que la decisión de subir tipos el próximo mes depende de los datos, y a la luz de los mismos hasta el momento del primer mes del segundo trimestre, ellos dicen que ciertamente podría ser el momento en donde se pasase a la acción. En concreto dice que todavía es un poco pronto para poder llegar a una conclusión porque en realidad tenemos muy pocas cosas encima de la mesa del comienzo del segundo trimestre para saber si podemos compensar la debilidad que tuvimos en el primero, pero lo que estamos conociendo hasta el momento no descarta nada en absoluto una subida de tipos. Acaba rematando que él asume que habrá entre 2 y 3 subidas de tipos este año.
 
Por otro lado, también habló el presidente de la Reserva Federal de San Francisco, Williams, y en su discurso fue más o menos en el mismo sentido que el de Atlanta, que la economía lo estaba haciendo muy bien y que considera que los datos que están por venir lo único que hacen es reforzar los que ya hemos conocido y aumentar la importancia de la reunión de junio.
 
El más de una ocasión, alguno ha dicho, más bien se le ha escapado, que no pasaría absolutamente nada si después de subir los tipos de interés tuviesen que bajar los otra vez de forma inmediata, así que Williams ha dicho que seis semanas después de la reunión de junio, tienen otra reunión, así que pueden revisar perfectamente lo que hayan podido hacer.