Desde luego, las entidades españolas no están teniendo suerte precisamente en los últimos tiempos en sus inversiones en los países emergentes. Cierto es que durante los momentos más duros de la crisis, fue la zona precisamente que ayudó a aplacar el golpe en Europa.

Sin embargo, la situación se ha vuelto en contra con la reducción de los programas cuantitativos y la debilidad de las economías de todos los países emergentes como consecuencia.

Si ya teníamos un golpe negativo con la rebaja de calificación de Brasil, la situación de Venezuela no ayuda nada y vuelve a ser un peso negativo para valores españoles como por ejemplo el BBVA.

El ejecutivo venezolano ha creado un nuevo sistema de divisas que lleva implícito una devaluación del 88% de su moneda, por lo que todas las compañías que tienen activos allí sufren una devaluación muy fuerte.