Me refiero a la economía china.

Las autoridades han rebajado su proyección de crecimiento hasta niveles del 7 %. Nosotros, observando que la política económica (fiscal y monetaria) es menos expansiva de lo esperado, ahora vemos un crecimiento para el ejercicio en niveles del 6.9 %.


El Gobierno chino ha reconocido que este ejercicio será más complejo que el pasado para combinar el crecimiento económico con la continuidad de los ajustes pendientes. Pero, también se ha mostrado convencido de que se logrará.



Dicho todo esto, ¿qué papel ocupa ahora el sector exterior? Lo pregunto cuando la moneda china alcanza niveles de 6.2635 USD. Y es el nivel más alto de la moneda norteamericana desde 2012, una subida del 3.3 % desde su nivel más bajo del año.



Ayer conocimos el saldo positivo de la balanza comercial en febrero, con un superávit de 60.6 bn. por encima del ya considerado alto de 60 bn. en enero. El superávit conseguido en los dos primeros meses es un 17 % más elevado que en el mismo periodo de 2014. ¿La razón? En general, razones que van desde la moderación de las compras hasta la caída de los precios de las materias primas. Quizás más por el primer argumento que por el segundo. Recuerden como las importaciones han bajado en febrero un 20.5 % y un descenso del 20.2 % en los dos primeros meses del año.



Tienen razón: las ventas se han disparado, explicando también parte de la mejora de la balanza comercial.

En febrero suben un 48.3 % anual, aunque se modera hasta un aumento del 15 % en los dos primeros meses del año.





¿A quién exporta? En el siguiente gráfico podemos ver la evolución diferencial de las ventas en febrero según las principales contrapartidas….

Quizás les llame la atención es aparentemente nulo impacto de la apreciación del CNY frente al EUR (7 % en el año), cuando las ventas a la zona EUR suben un 12.6 %. Pero también es llamativo el aumento del 38 % en las ventas en el año al resto de los países asiáticos (sin Japón) y el dato de 21 % para el aumento de las exportaciones a la economía norteamericana.





El sector exterior tuvo una aportación negativa al producto a finales del año pasado de hasta 2 puntos, no lejos del dato del Q1 y que contrasta con la aportación positiva al crecimiento por encima de 2 puntos durante el Q3. Al ritmo actual, el sector exterior tendrá una fuerte aportación positiva al crecimiento durante el Q1.

Con todo, durante 2014 la aportación neta fue sólo marginalmente negativa. Y para este año esperamos que se revierta, pero siempre dentro de cifras que seguirán siendo muy limitadas.

Por el contrario, esperamos un aumento del consumo privado del 7.1 % (7.6 % anterior) y de la inversión del 6 % (7.5 %). Coherentes con la previsión que manejaba al principio de una desaceleración en el ritmo de crecimiento económico hasta niveles de 6.9 % (7.4 %).





José Luis Martínez Campuzano

Estratega de Citi en España