Ayer tuvimos una sesión, tanto en Estados Unidos como en Europa, que intentó frenar las bajadas del día anterior mientras buscamos más razones para reafirmar el comportamiento reciente de los mercados o simplemente cambiar de tercio.
 
Por un lado, nos hemos alejado de los mínimos de la sesión gracias a que el euro no ha conseguido superar la zona de máximos anuales contra el dólar, lo que ha alegrado a las exportadoras europeas y ha dado cierto apoyo al índice alemán, pero la situación ha ganado potencia en cuanto hemos sabido que el resultado de la última TLTRO llevada a cabo por el BCE ha tenido más aceptación de lo normal. Recuerden que es un instrumento de liquidez puesto en marcha por el Banco Central Europeo para poder transmitir mejor la política monetaria a la economía real. De lo que se trata es que haya un compromiso por parte del banco de pasar una cierta cantidad de crédito barato a la economía real para poder adquirir más dinero. Por lo tanto, si ha habido una aceptación superior a lo esperado, es de lógica pensar que habrá una mayor transmisión de crédito hacia la economía real.

Lo anterior ha animado al euro y también a los mercados. La rentabilidad de Alemania ha aumentado un poco y la de la periferia se ha relajado, por lo que los diferenciales y las primas de riesgo también descienden y eso ha gustado porque el mercado piensa que la economía sigue teniendo visos de aguantar en buen estado.

Reforzando lo anterior, el boletín mensual del BCE apuesta por un fortalecimiento de la economía del primer trimestre según los datos que van apareciendo.

En estos momentos la mayoría de súper sectores están en positivo en Europa.

Con respecto a las incertidumbres, todos los ojos ahora mismo están puestos en Estados Unidos. Recuerden que hemos tenido una subida bastante fuerte desde el primer momento en que se supo que Donald Trump llegó a la Casa Blanca y se empezó a descontar todas las propuestas electorales. El mercado se vio reforzado en su apuesta cada vez que el nuevo presidente firmaba una promesa electoral, lo que hacía descontar todavía más rápido la veracidad de ese supuesto plan de fuertes inversiones en infraestructuras y también la rebaja fiscal.

Sin embargo, la presentación de ambos proyectos estrella se ha ido retrasando cada vez más, incluso pensando en finales de este año o comienzos del que viene, lo que lleva a que el efecto en la economía se retrase, dejando un largo trecho de la misma a merced de las posibles cuatro subidas de tipos de interés de la Reserva Federal, algo que puede hacer más daño que bien.

Siguiendo la idea de que el mercado necesita certidumbre y confiar en que Trump va a hacer realidad sus promesas, hoy hay una votación realmente importante en Estados Unidos acerca de la modificación de la ley sanitaria de Obama que ha despertado mucha polémica porque se ha enfrentado a sus contrincantes utilizando un estilo demasiado parecido a Vladimir Putin. Si esa modificación de la ley no sale adelante, podría significar que el plan de infraestructuras y rebaja fiscal podría encontrar fuerte resistencia y retrasarse todavía más o incluso no poder hacerse de la forma pensada, lo que significaría que lo descontado por el mercado podría estar en peligro.

Pensando en lo anterior, recuerden que ya aparecía una idea por el mercado acerca de que si las dudas se incrementan demasiado, las bolsas podrían bajar hasta niveles anteriores a las elecciones de Estados Unidos, lo que sería un shock bastante importante.