El discurso de toma de posesión del viernes del nuevo presidente de los Estados Unidos no incluyó realidades, por lo que el mercado se quedó algo decepcionado, pero es que el fin de semana sí las hemos tenido en la dirección que todo el mundo temía.
 
Lo primero que ha hecho Trump es mandar revisar los acuerdos comerciales tanto con México como con Canadá, lo que amenaza seriamente con poner patas arriba la situación de comercio internacional de todo el planeta. Además, es el primer paso para desatar una guerra comercial pues si Estados Unidos se enroca, el resto de países deben hacer lo propio con los americanos para protegerse, así que es el primer paso de una escalada a la que difícilmente se puede ver el final.

Lo que está claro es que tenemos al planeta entero dividido en una especie de tres o cuatro bloques: el primero es el eje angloamericano, el segundo es el eje francoalemán, el tercero es China y el cuarto Rusia. Veremos si americanos y británicos son capaces de crear un árena de Libre Comercio importante dañando al resto, lo que obligaría al eje francoalemán y chino a aumentar la colaboración para compensar los problemas, quedando Rusia a la expectativa de la relación que pueda tener con el magnate americano.

De momento, el dólar está sufriendo, creando un nuevo máximo anual en el eurodólar subiendo 0,36% el par, y potenciando un giro bajista en el dólar yen que pierde casi -1% marcando como resistencia la media de 50 sesiones.
Debemos estar atentos a esta debilidad del dólar porque tiene más miga de lo que parece. Recordemos que estamos metidos en plena subida de tipos de interés, que subimos otra vez los tipos en diciembre pasado y que se espera para este año otras tres subidas, pero no parece que el dólar esté muy convencido de ello, pues poco a poco nos vamos alejando de la zona de paridad con el euro que tanto se espera con el apoyo de la Reserva Federal.

Las revisiones de los tratados comerciales tendrán un primer efecto en los movimientos en las divisas a los que debemos estar atentos porque podrían ser el origen de un movimiento que al final alcance a los mercados accionariales.

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