ThyssenKrupp ha presentado unos resultados de los tres primeros meses del año de 61 millones de euros, subiendo desde los 48 del mismo período del año pasado, pero peor de lo esperado por 6 millones. El EBIT baja un 20% hasta los 326 millones de euros con especial incidencia del mal comportamiento de la división de materiales.

Las ventas han bajado un 10% hasta situarse en 9850 millones de euros, evidentemente dañados por el bajo precio de los metales y caída de los volúmenes de contratación.
 
Más puntos negativos son que reconoce que ha aumentado su deuda neta financiera en un 4% y además sigue teniendo cifras negativas en el flujo de caja libre.
 
Como resultado de todo lo anterior, han reducido su perspectiva de beneficios antes de intereses e impuestos a al menos 1400 millones de euros, muy por debajo de la estimación anterior que se movía en una horquilla de 1600 a 1900.
 
Intentan calmar las cosas diciendo que están viendo una recuperación de los precios de los metales pero que va a tener lugar en un momento más tardío de lo que originalmente habían previsto y desde un nivel más bajo.