Véase comentario adjunto

¿Se renueva la tensión en los mercados emergentes? Inicialmente fue la expectativa de cambio de sesgo por la Fed, nada menos que en mayo del año pasado. Tuvieron que pasar nada menos que siete meses para que finalmente se materializara. Pero, para lo bueno y para lo malo, los mercados siempre van por delante. La subida de tipos de la deuda norteamericana y la mejora de las perspectivas macro en la zona EUR fueron los detonantes para un proceso de repatriación de capitales/diversificación que acentúo los problemas de muchas de estas economías sintetizados en: 1. desequilibrio exterior; 2. inflación de activos. Sin olvidarnos de procesos inflacionistas ya más localizados y elevada deuda especialmente en China.

Pero la situación ahora es diferente. ¿Qué teme el mercado? Ahora son riesgos geopolíticos (como Ucrania) y tensiones políticas internas (Venezuela y Turquía). Al final, que la desaceleración económica mundial que ahora consideramos temporal se profundice y con ello genere tensiones sociales y políticas de forma generalizada. El dinero es miedoso.



Con todo, debemos admitir que las tensiones que hemos sufrido en los mercados emergentes a principios de año no han sido tan intensas como las de 2013 y tampoco generalizadas. Esto lo podemos observar en el primero de los gráficos siguientes. El segundo es un reflejo de la progresiva desaceleración en el crecimiento de estas economías en los últimos años (del 8 % en 2010 hasta el 5 % en 2012).







¿Qué no les tranquiliza la limitación de las tensiones recientes? Hacen bien en desconfiar. El miedo lleva a la prudencia. De hecho, las recientes tensiones políticas/geopolíticas en un contexto de inicio de normalización monetaria en USA y con dudas sobre el crecimiento mundial podrían llevar a que se materialicen imponderables o ponderables de baja probabilidad. Aquí estoy pensando en un proceso de intensificación en las salidas de capitales, caída de precios de activos financieros y de precios de commodities. No es un escenario probable, pero no es totalmente descartable. Es más: un escenario de este tipo acentuaría más los problemas de estas economías, presionando a la baja su recuperación cíclica y deteriorando aún más su crecimiento potencial. Esto no es algo nuevo: desde problemas demográficos hasta el propio cambio de modelo de crecimiento de muchas de estas economías (de inversión a consumo) , es evidente como su crecimiento potencial se ha ido deteriorando durante la Gran Recesión de las economías desarrolladas. Y precisamente el escenario de bajos tipos de interés reales y elevada liquidez no han sido factores positivos para mejorar esta tendencia a medio plazo en el crecimiento. Más bien para acentuar los desequilibrios internos.



Con todo, sigo pensando que una crisis limitada en Ucrania (aunque lleve a un nuevo estatus quo político en el país) y la resistencia que todos esperamos para el crecimiento de los países desarrollados (y de China), pueden limitar los riesgos anteriores. Con políticas económicas adecuadas en estos países. Pero el camino se hace andando. Y nos queda mucho camino para poder ver que todos los supuestos anteriores se cumplen.







José Luis Martínez Campuzano

Estratega de Citi en España