El jueves me lo volvieron a preguntar: ¿la deuda es realmente importante para el crecimiento?.

Naturalmente que sí. De hecho, el sector financiero y el mercado mayorista tienen un papel fundamental para  distribuir el capital en los proyectos de inversión. O financiar consumo privado. Sin olvidarnos de las finanzas públicas.

El problema, como todo en la vida, es cuando es excesivo.
 
Pero, ¿cómo saber cuándo es excesiva?.

Desde una perspectiva histórica, niveles de deuda por encima de una vez el producto se ha considerado excesivo. Eran otros tiempos, con tipos de interés no lejos de promedio histórico.

En las economías emergentes, de nuevo bajo una perspectiva histórica, niveles de deuda del 40/50 % del PIB han sido sinónimo de ajustes y reestructuraciones. También esto, aparentemente, ha cambiado.
 
Yo sinceramente pienso que ningún país o acreedor privado quiebra si tiene la mayoría de la deuda en moneda local y al banco central a su lado.

¿Están de acuerdo conmigo?.
 
Pero, más allá del importante detalle anterior sí podemos determinar la sostenibilidad de la deuda pública desde niveles históricamente altos (como los actuales) sobre tres factores:
 
1.    Superávit primario: saldo positivo en la diferencia de ingresos/gastos públicos, excluyendo dentro de estos últimos a los intereses de la deuda
2.    Coste de la deuda
3.    Crecimiento nominal de la economía
 
En definitiva, que los ingresos crezcan más que el coste de la deuda antigua al mismo tiempo que se reduce.
 
Combinen ahora estos tres factores y entenderán la preocupación que refleja el ECB en su último Informe de Estabilidad financiera….
 
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¿Y la Estabilidad financiera? entendida tanto en términos de profundidad de mercado de financiación a precios favorables…
 
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¿Les inquieta todo lo anterior? Naturalmente que no, a corto plazo.
Lo dicho: el papel del ECB es clave para que esta preocupación no surja.
 
José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España