A estas horas las bolsas europeas están bastante débiles. Ya comentábamos en días anteriores que la situación técnica no es de ocasión para lanzarse a comprar, por mera corrección, sino de entrada de nuevo en un lateral. Es decir la bajada de días anteriores ha hecho bastante daño técnico.

 Y el aspecto técnico y muy claramente es quien primero nos da la pista clave de lo que está pasando hoy. Vean esté gráfico del futuro del Dax que es el que todo el mundo está tomando como referencia, por ser la bolsa más influyente de la eurozona la alemana.
 
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Como vemos, tras perder los 9.800 que era soporte clave, ayer por la tarde completó un pull back hasta dicho nivel. De hecho se quedó a 1 sólo punto en 9.799. Y desde ahí se ha dado la vuelta. Mientras no pase ese nivel ninguna subida es fiable.  Si lo hace entramos de nuevo en la fase de posibles ataques a los 10.000 y solo por encima habría vía libre clara para subidas. Mientras no lo haga la opción de irse de vacaciones es muy factible J
 
Y hay vacaciones y vacaciones. Por ejemplo, forzosas como las de Alberto Contador, que se las tiene que tomar a la fuerza, tras romperse la tibia ayer en una caída. Y qué admirable, que aun así, se subió a la bicicleta, y con la ayuda de su equipo, se subió un puerto de primera y le recortó casi 3 minutos al pelotón hasta que le reventó la pierna. A mí se me saltaron las lágrimas de verlo.  Mucho ánimo para Alberto. Que te mejores pronto. Y hay vacaciones como la de los degenerados juveniles, muchos de ellos extranjeros,  que salen en la tele totalmente desmadrados por Baleares. Qué pena da verlos.
 
Estas serían unas vacaciones intermedias entre los dos extremos. Y relativamente tranquilas. No hay que olvidar que aunque Wall Street está en alturas de ciencia ficción, puede seguir así bastante tiempo y que en Europa a fin de cuentas, tenemos un seguro de sol vacacional, que es el BCE que aunque los mercados lo tengan menos en cuenta en los últimos días, sigue ahí encima de la mesa sus TLTRO por casi 1 billón de euros, y además ayer Draghi volvió a decir que no se excluye la QE.
 
Y desde luego con los malos datos macro que siguen saliendo no se puede excluir, y es que hoy otro de los motivos de la bajada, es la mala cifra de confianza empresarial alemana ZEW, que ha quedado netamente peor de lo esperado. Especialmente llama la atención lo floja que ha salido la partida de condiciones actuales.
 
Pero no acaban aquí los problemas de hoy.
 
Las tecnológicas no tienen el día por las malas previsiones de la alemana Software que se desploma el 15% y contagia a las demás.
 
Y en el caso particular del Ibex, además de su elevada exposición a bancos que no tienen el día, Indra baja con fuerza tras la salida de la familia Del Pino de su capital.
 
También inflación mucho más alta de lo esperado en UK y como la cereza en el pastel vuelven los problemas en el sectorial bancario. Y cómo no, de la mano de Espirito Santo, de quien ya les comentábamos ayer que mejor no fiarse mucho de sus presuntas mejoras.
 
Vean de qué manera brutal reaccionó la libra al dato, en este gráfico intradía.
 
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Con respecto a Espírito Santo, ha llegado a caer más del 20% durante la mañana en una debacle que le ha llevado a mínimos récord, ya que los operadores no se fían nada de las cuentas en Angola y además no ha gustado el precio de venta, muy bajo, de ayer por parte del grupo matriz, para pagar deudas.
 
Sigue la confusión al respecto de este banco que no hay que olvidar, tiene riesgo sistémico para la economía portuguesa dado su tamaño.
 
Aquí tienen un gráfico anual de Reuters donde se ve como cotiza en mínimos históricos.
 
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¿Y puede bajar más? Pues ya hemos visto anteriormente, desgraciadamente, que a veces el único soporte imposible de pasar para bancos en problemas, es el de cero… de ese no pasa…
 
Desde los 6,18 euros  que llegó a tocar en el año 2007, ahora solo vale 0,3940.  Desde ese año no hace más que bajar, y ahora llena de dudas a los operadores sobre si de verdad la crisis bancaria de la eurozona está cerrada. Y ojo, aún nadie se ha atrevido a meter el hocico en el avispero de las cajas de ahorro alemanas, que ya se cuida Merkel de que nadie pida ni un dato por si acaso, se abre la caja de Pandora…
 
Aprovecho para recordarles una cita que un amable lector, Paco, me pasó hace tiempo. Es de Thomas Jefferson de 1.802, que no tiene desperdicio. No olviden la fecha, 1.802...
 
"Pienso que las instituciones bancarias son más peligrosas para nuestras libertades que ejércitos enteros listos para el combate. Si el pueblo americano permite un día que los bancos privados controlen su moneda, los bancos y todas las instituciones que florecerán en torno a los bancos, privarán a la gente de toda posesión, primero por medio de la inflación, enseguida por la recesión, hasta el día en que sus hijos se despertarán sin casa, y sin techo, sobre la tierra que sus padres conquistaron".
Impresionante... y desgraciadamente Jefferson acertó ¿o no?... Aquí vamos exactamente por ese camino desde hace algunos años, esperemos que ya quede poco.
Y es que el mercado confía ciegamente en que los bancos centrales son capaces de controlar la situación. ¿Estamos seguros de ello?
 
Puede que todo se deba al fenómeno de la ilusión de control, que el BCE y el universo nein piensan que de verdad controlan esto.
 
La ilusión de control es una tendencia humana a creer que tenemos cualquier situación, que en realidad es muy compleja y a veces hasta depende del azar, como la inversión en bolsa o como el control de una economía totalmente controlada, cuando obviamente no es así.

Ladouceur en su libro editado en 1993 "Aspectos fundamentales y clínicos de la psicología de los juegos de azar y de dinero. Psicología conductual". Vol. 1 cita el trabajo de Ellen Langer de 1975, donde afirma que los jugadores desarrollan una percepción de control ilusorio en lo que se refiere a juegos de azar. El individuo en situación de juego recurriría a sus habilidades y desarrollaría unas nuevas estrategias para vencer al azar, con lo cual tiende de forma sistemática a sobrevalorar sus posibilidades subjetivas de ganar. La gente no es capaz de tener en cuenta la dificultad real de ese control. Está claro que esto es algo que necesitamos para sobrevivir, imaginen si no fuera por ese optimismo innato que nos hace afrontar los problemas de la vida, sería terrible, viviríamos asustados y en eterna depresión. Lo malo es que este fenómeno de la ilusión de control, que tan beneficioso es en otros aspectos de la vida, es letal para el operador en bolsa y a veces para los banqueros centrales.

Hace un par de años un informe del banco germano Dresdner Kleinwort Wasserstein leía cómo Langer demostró la existencia de esta ilusión de control.

En una muestra muy amplia de población, a determinadas personas se les asignó un número de la lotería al azar y a otras se les dejó escoger el número que quisieran. Los resultados fueron sorprendentes, aquellos que escogían el número apostaban una media de 9 dólares por billete, los que se tenían que conformar con un número al azar apostaban una media de 2 dólares. Es decir, los jugadores que escogían los números sufrían de pleno la ilusión de control y esto les hacía apostar 4,5 veces más que los que no, cuando obviamente el hecho de escoger el billete no tenía ninguna influencia sobre el azar puro que determinaría el número premiado.

En bolsa personalmente he hecho mis propias experiencias, comprobando otras más serias que aparecen publicadas, no de forma rigurosa, pero sí suficiente para mí y he visto que de media los inversores que seleccionan ellos mismos los valores en que va a invertir tiende a jugarse mucho más dinero que si lo hace en un fondo, cuando está demostrado que, aunque no siempre, tiene más posibilidades de ganar vía el fondo.

El mercado tiende a bajar la volatilidad cuando el mercado sube, por la ilusión de control, tiende a pensar que es imposible que pase algo siempre.

Además, según los psicólogos y en especial Ladoucer, la ilusión de control tiene el grave peligro siguiente:

La asunción de riesgo monetario aumenta conforme participa en el juego. El contacto con el juego le hace aumentar sus apuestas, tener una mayor ilusión de control. Aplicado a aquellos inversores que sufren una cierta ludopatía en el mercado de valores, este efecto es devastador, yo lo he visto en muchas salas de bolsa y es totalmente así.