Las bolsas europeas se han movido durante toda la mañana con bajadas fuertes. No obstante a estas horas nos hemos alejado de mínimos arrastrados por factores técnicos del futuro del Dax.

Está con una lucha a brazo partido por no perder el soporte mayor de mercado en los 9.000 y los rebotes son tremendos. Vean el gráfico y el por qué hay tanta lucha en ese nivel.


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Como vemos la figura de posible techo es fea, y se confirmaría por debajo de 9.000. Ha subido tanto que un simple retroceso de Fibonacci de todo el gran tramo de subida anterior le llevaría a mil puntos más abajo del soporte.
Así que ahí estamos dando vueltas.
El Ibex por su parte muy débil también y otra vez los 10.000 perdidos.
Las ventas durante toda la mañana han venido del miedo de los operadores a quedarse abiertos largos ante el hecho de que este fin de semana es la votación en Crimea, con las fuerzas militares rusas haciendo "ejercicios" con miles de soldados. Además ha puesto los pelos de punta comentarios desde Estonia asegurando que Putin no se va a conformar con Crimea y ahora estaría planeando invadir parte del Este de Ucrania donde también viven mayorías de rusos. Algo en absoluto descartable. No hay que olvidar que este fin de semana además hay reuniones en la desUE de donde podrían salir sanciones duras, como prohibiciones de visados a los rusos y congelación de activos, que es donde más les duele...
 
Pensamos que de aquí al final de la sesión aún vamos a ver mucha volatilidad y no descartemos nada.
Así que lleven cuidado. Igual es momento de recordar algunas citas de Jesse Livermore, el legendario especulador, en su libro: "Recuerdos de un operador de acciones" contando sus vivencias en la bolsa de principios del siglo XX, muy pocas cosas han cambiado en estos 100 años.
 
Nunca vacilo cuando tengo que decir a un hombre si soy alcista o bajista. Pero nunca digo a nadie que compre o venda un determinado valor. En un mercado a la baja todos los valores bajan y en un mercado al alza, suben. Por supuesto, no quiero decir que en un mercado a la baja, causado por una guerra, las acciones de municiones no suban. Hablo en un sentido general. Pero el hombre medio no desea que le digan si el mercado es alcista o bajista. Lo que desea es que le digan, de forma específica, qué determinado valor debe comprar o vender. Quiere algo por nada. No desea trabajar. Ni siquiera desea pensar. Ya es demasiado trabajo tener que contar el dinero que recoge del suelo.

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la historia de Dickson G. Watts acerca del hombre que estaba tan nervioso que un amigo le preguntó qué le pasaba. "No puedo dormir", respondió él nervioso. "¿Por qué no?", preguntó el amigo.

"Estoy manteniendo tanto algodón que no puedo dormir pensando en ello. Me está destrozando. ¿Qué puedo hacer?" "Vende hasta que puedas dormir," respondió el amigo.

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¿De qué modo está protegido el público contra el peligro de compra de un valor por encima de su valor real? ¿Quién castiga al difusor de los injustificados artículos alcistas? Nadie; y sin embargo el público pierde más dinero comprando valores a causa de un anónimo consejo interior cuando el precio es muy alto, que vendiendo valores por debajo de su valor a consecuencia de un consejo bajista durante los denominados "ataques".

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Estoy en el juego especulativo desde que tenía catorce años. Es todo lo que he hecho. Creo que sé de lo que estoy hablando. Y la conclusión a la que he llegado, tras casi treinta años de constantes operaciones, tanto con márgenes pequeños como con millones de dólares a mis espaldas, es esta: Un hombre puede vencer a un valor o a un grupo determinado en un momento determinado ¡pero nadie puede vencer al mercado de valores! Un hombre puede hacer dinero con el grano o el algodón, pero nadie puede vencer al mercado del grano o al mercado del algodón. Un hombre puede ganar una carrera de caballos, pero nadie puede ganar a las carreras de caballos. Si supiera cómo hacer más fuertes estas afirmaciones, o darles más énfasis, lo haría. No importa lo que nadie pueda decir en contra. Yo sé que tengo razón cuando hago estas afirmaciones.

En fin, lo que dice Livermoore, no se va contra el mercado, es demasiado fuerte para enfrentarse a él, ni a la tendencia, ni a la dirección que tengan tomada en cada momento las manos fuertes...