Las bolsas europeas, tras el paréntesis de ayer, retoman con tranquilidad las alzas, y el rebote de los últimos días.
 
El apoyo está siendo una batería de buenos resultados empresariales, como por ejemplo los de Glencore, los de Credit Agricole y también los de Schneider, todas ellas de mucho peso, y que están subiendo muy fuertemente. También hay algún mal resultado como los de RWE que cae con fuerza.
 
Otro factor positivo es que el petróleo está remontando con fuerza y se aproxima a los 30 dólares por barril tras los sustos de ayer.
 
A pesar de las subidas la tendencia sigue siendo bajista.
 
Como ya hemos comentando en otras ocasiones, entre los muchos factores que causaron las caídas de agosto del año pasado y de principios de este año, está destacando sobre las demás, la devaluación de la moneda china. Se ha bajado por muchas cosas, pero este factor ha sido el denominador común más importante y decisivo.
 
Ahora se dice que estemos tranquilos, porque el gobierno chino tiene controlada su moneda, que se revalua lo que ha permitido que el S&P 500 aguantara por encima del importante soporte 1.800.
 
Pues no debemos estar nada tranquilos. En el medio plazo, tarde o temprano este mismo año el yuan seguramente se va a volver a devaluar.
 
Si no ha caído más es por la sencilla razón de que el gobierno chino está inyectando muchísimo dinero, está gastando muchas reservas. Vean este cuadro de Reuters:
 
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Es fácil ver que en poco tiempo va a perder casi la cuarta parte de las reservas que tenía a principios de 2015, antes de que empezaran los sustos, las devaluaciones, las salidas de capital, las pérdidas de reservas. Y esa es mucha pérdida… Se podría decir, bueno, pero aún les queda una cantidad ingente… pero eso no es correcto. Como se ha analizado en muchos medios en los últimos días, la cantidad de garantías y préstamos que tienen que cubrir esa cantidad de reservas, es enorme, y el margen que les queda tras esta caída es mucho más pequeño de lo que pudiera parecer a primera vista.
 
En resumen, la situación es difícil de sostener, la presión natural de la moneda china a la baja es muy fuerte porque se ha mantenido un cambio artificial demasiado tiempo y las posibilidades de que vuelvan los sustos vía devaluaciones, son muy altas. Puede que no a corto plazo, pero sí al cabo de unos meses como máximo.
 
Pueden leer más sobre todo este tema, en este artículo de Reuters donde aparece el gráfico citado.
 
http://lipperalpha.financial.thomsonreuters.com/2016/02/chart-of-the-week-chinas-central-bank-governor-intervenes/
 
Esta es la parte mala. La parte “buena” es que el segundo gran factor que nos ha pulverizado en los últimos tiempos el petróleo parece que definitivamente ya ha echado la raya del suelo.
 
El amago de acuerdo de ayer es más importante de lo que parece. Es casi imposible, por su complejidad, llegar a un acuerdo así por las buenas sobre recorte de la producción, y menos entre países OPEP y no OPEP como es el caso de Noruega. Y casi siempre históricamente, los grandes acuerdos en el petróleo se han hecho en varias fases y con una cierta lentitud. Lo que está claro es que Arabia Saudita ha decidido que en su guerra de precios, hasta aquí aguanta, pero más abajo no. Otra cosa, que está por ver, es que den por terminada la guerra de precios, puede que aún no…
 
Por lo menos va a estar difícil que le veamos bajar mucho más de veintitantos, donde ya se ha echado ese suelo del que hablábamos.  No obstante, Irán no se une al acuerdo. Y en un mundo lleno de petróleo, fíjense en este gráfico de Bloomberg lo que van a subir la producción para llegar a su estatus normal ¡más madera! Ojo con esto
 
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Ahora ,además, el problema es cómo se han quedado las petroleras. Ayer algunas casas de rating ponían los pelos de punta, sobre las posibilidades de default en serie que corre el sector, incluso en algunas petroleras que se creían intocables. Mal sector para estar ahora mismo, incluso con el acuerdo, pues como acabo de comentar, esto va a llevar mucho tiempo. Bajar mucho más no, pero subir mucho más no va a ser nada fácil mientras no haya acuerdo general de bajada de producción, y se empiecen a absorber las ingentes cantidades de petróleo almacenadas por todas partes.
 
Pasando a España, ayer la presidenta del Santander intentó calmar a sus accionistas, que no han tenido muchos motivos de alegría últimamente. Toda la banca está mal, y no solo la española, pero el Santander está especialmente mal.
 
Vean este gráfico del spread entre el BBVA y Santander
 
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Como vemos, durante todo el 2014 el BBVA lo hacía regularmente peor que el Santander, pero desde el 2015 las tornas cambiaron, y desde entonces hasta la fecha Santander lo hace siempre peor.
 
Podríamos pensar, bueno, igual es algo favorable que tiene el BBVA, pero no, para nada, es el Santander el que tiene un problema en sí mismo, porque si lo comparamos ahora Santander contra el SX7P, es decir Santander contra el índice de bancos del stoxx 600, vean:
 
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Desde mediados de 2014, el Santander lo hace peor que el sectorial europeo y además de manera muy notable.
 
En mi opinión lo que le pasa al Santander es esto:
 
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Es el gráfico del credit default swap contra la quiebra a 5 años, de bonos brasileños.

Como pueden comprobar este CDS se desmadra desde inicios del 2015, que es cuando empieza el calvario del Santander. Actualmente están a más de 500 puntos básicos. Es decir para asegurar una cartera de 10 millones de dólares de bonos brasileños contra la quiebra a 5 años, hay que pagar 500.000 dólares al año de seguro. Como se pueden imaginar estas primas son indicativo de crisis grave. Hace un par de años apenas se pagaban 200.000…
 
Y este es el problema del Santander, su exposición tremenda a Brasil para el tamaño del banco.
 
Ana Patricia dijo ayer que confiaba en la evolución de Brasil, pero a tenor de lo comentado más arriba, de que China puede seguir dando problemas, no le va a ser fácil a Brasil mejorar. Un alivio le podría venir si la FED, como tiene toda la pinta, deja de subir tipos. En cualquier caso, parece razonable que si se quiere algún día entrar en bancos se escojan otros, mientras los problemas emergentes sigan ahí.