Alzas en Europa en estos momentos tras los malos momentos de ayer. No son demasiado importantes eso sí, excepto en las bolsas periféricas, como el Ibex. El Dax por ejemplo casi no sube nada, y sigue totalmente confirmada la ruptura de soportes mayores.
El motivo es uno solo, el hecho de que las cosas están hoy más tranquilas en Portugal. La bolsa portuguesa sube más del 2% gracias a que la vuelta a la cotización de Espirito Santo ha sido al alza.
 
Pero cuidado aún, lo de Espírito Santo está “mírame y no me toques”. La recuperación se basa en un informe dado esta noche por la entidad, que desde luego a mí no me convence. No aclara bien los líos del grupo en Angola, y deja vaguedades, como que no saben muy bien del todo cuál es su exposición a los problemas del grupo hasta que no se dé un plan de reestructuración.
 
Tampoco parece que sea el Lehman europeo como decía alguna parte de la prensa, pero que la cosa no está muy clara es evidente. La entidad tiene problemas, y el sector bancario se ve muy presionado entre unos y otros. Aunque hoy toque rebote. Pero los problemas no cesan, hoy el banco central búlgaro ha intervenido un banco de su país por irregularidades graves que se desprenden de su auditoría. El sector no está en su mejor momento precisamente. Ni tiene pinta de mejora a corto plazo, aunque después de tocar ayer mínimo de siete meses evidentemente anda bastante sobrevendido. No se puede descartar en absoluto que la cotización de Espírito Santo siga dando sustos.
 
No creo que sea correcto pensar que se trata de un problema aislado de un banco portugués. Hay que recordar:
 
1-      En Bulgaria el problema sistémico se roza en la banca de su país.
2-      En Austria los bancos locales están siendo muy castigados tras reconocer problemas por su exposición a Europa del este.
3-      Hay varios bancos europeos de Europa central con graves sanciones de EEUU por violar sus leyes.
4-      Y ahora aparecen los problemas de Espírito Santo.
5-      Rumores insistentes de que el BCE podría empezar a dar otro tratamiento menos ventajoso a la enorme deuda pública que la mayoría tienen en balance.
 
Como vemos, el sectorial anda bastante tocado por muchos problemas. Creo que hay que ver el sector en su conjunto.
Pero dicho esto, es importante que nos centremos en los gráficos.
 
¿Es momento de ponerse corto? Pues no lo parece. ¿Y de ponerse largo entonces? Pues tampoco.
 
¿Por qué? Pues veamos el gráfico del futuro del dax que es el que manda.

dax
 
No da señal de nada, porque al perder ayer el soporte 9.800 se ha metido en el rango lateral absolutamente inmanejable en que se movió todo el año 2014, hasta que hace un mes intentó escapar por arriba sin éxito.
 
Los demás índices han hecho lo mismo.  El momento alcista de corto plazo se ha perdido. La tendencia alcista de fondo no se ha perdido, pero si la de corto, y ahora mismo es lateral. Así que no parece buena idea ni los cortos ni los largos, y parece una genial idea irse de vacaciones aprovechando la coyuntura.
 
Por lo tanto, no parece momento de pensar en apocalipsis, pero tampoco de menospreciar la bajada anterior.  Nuestra mente tiende a pensar solo en bajista o alcista, pero existe una tercera posibilidad, donde también nos pasamos mucho tiempo: laterales.
 
En épocas como ésta, en que el mercado ya no anda tan fácil, es un buen momento para hacer alguna reflexión sobre algunas precauciones básicas que hay que mantener siempre en el trading, pues si se siguen, pueden ayudar a pasar los malos momentos mejor. En concreto me refiero a lo importante que es que vigilemos el tamaño con el que vamos a hacer cada operación. Vamos a ver un estudio que nos lo dejará bien claro.

Lo llevó a cabo Johan Ginyard de la Universidad de Uppsala en Suecia.

El profesor Ginyard experimentó con un colectivo de 62 estudiantes a los que dividió en varios grupos, siendo indiferente el que tuvieran conocimientos previos del mercado o no, y les entregó las señales de un sistema automático ya determinado que decía qué valor y cuándo comprarlo y, por supuesto, cuándo venderlo. El alumno no tenía opción, tenía que comprar o vender el valor que le indicaba el sistema sin ninguna discusión, sobre un capital de partida ficticio de 10.000 coronas suecas.

La única posibilidad de elección que se le daba al participante era el tamaño de la posición, que podía ir del 0,5 al 100% del capital disponible. Lo demás se le daba hecho, él sólo escogía el tamaño de cada compra. El sistema era sólo para posiciones largas.

Se dividía la prueba en dos niveles. El primero tenía un sistema con un porcentaje de aciertos del 55%, un ratio profit /loss de 1. El segundo nivel era un seguidor de tendencia claro y tenía solo un porcentaje de acierto del 30%, pero un profit loss muy elevado.

En cada nivel los participantes llevaban a cabo 50 operaciones, mientras les durase el capital; si lo perdían en una gran parte, quedaban eliminados.

Hubo de todo en los resultados. Desde un participante que perdió 6.500 coronas de las 10.000 iniciales a otro que ganó ¡871.000!. Recuerden que todos compraron lo mismo y al mismo tiempo y que todos cerraron las posiciones al mismo tiempo y, sin embargo, vean qué diferencias tan grandes y sólo con el parámetro de cambiar el tamaño de la posición.

- La media de ganancia de cada participante fue de 14.025 de las 10.000 con las que empezó.
- 10 de los 62 se arruinó.
- 6 perdieron mucho.
- El resto ganaron pero en muy diferentes medidas.

Pero ahora viene lo importante:

- Los que se arruinaron tomaron un tamaño medio de la posición del 22,9% del capital disponible, mientras que los ganaron dinero arriesgaron de media en cada operación el 6,6% en el nivel 1 que era el más sencillo.

- En el nivel 2, al que sólo pasaban los mejores del nivel 1, los que se arruinaron arriesgaron de media el 23,7% en cada transacción, mientras que los que ganaron arriesgaron el 3,7%.

Pues ya ven, unos ganaron exactamente el 8.500% y otros perdieron casi todo el capital operativo, y todo ello con el mismo sistema, exactamente con el mismo sistema y sobre los mismos valores.

Conclusión: una vez más se demuestra que tener un buen sistema no significa nada. Puede dar unas señales razonables, mes tras mes, año tras año, pero si no somos prudentes en su aplicación y arriesgamos una cantidad poco prudente estamos perdidos. ¿Por qué? Si entramos demasiado fuerte, tarde o temprano nos pillarán en una fuerte y será imposible recuperar, el money management es fundamental.