Los bancos centrales se han convertido en el consuelo de todos y cada uno de los problemas que presentan mercados, economía y también personales. ¿Cómo no sentirse algo reconfortado por las palabras de la Presidenta de la Fed una vez concluido el último partido de la selección española?. Las bolsas norteamericanas cerraron con subidas el miércoles pasado. Y todos dormimos un poco mejor. Es cierto que sólo un poco mejor.

Realmente, la Fed siguió el guion previsto evitando eso sí cualquier referencia a la subida reciente de los precios o la baja volatilidad del mercado. Por lo que respecta al resto, bajó sus pronósticos de crecimiento este año debido a los datos del Q1 y también los de desempleo. Pero las perspectivas para los próximos dos años no cambian. Algo más elevados los niveles previstos de tipos en 2015, pero sin variaciones en el timing de las subidas. Y, naturalmente, 10 bn. menos en la compra mensual de papel hasta situarla en 35 bn. Más tarde, la Presidenta dejó en el aire que las decisiones futuras dependen de los datos: datos económicos mejores o en línea con lo esperado, llevarán un ajuste más rápido en la política monetaria actual; si no es así, incluso se podría prolongar más tiempo de lo esperado. Como ven, una alegría para los activos de riesgo. Limitada, porque los precios siguen produciendo vértigo entre muchos inversión que no tienen muy claro cuándo y cómo puede acabar este protagonismo casi obsesivo de los bancos centrales.

Pero, ¿por qué esta reacción alcista si en el fondo no ha habido muchas novedades en el FOMC? Quizás precisamente por eso: una parte del mercado, cada vez más numerosa (algunas encuestas aluden a un 35 %) temía un cambio de sesgo en esta reunión. ¿Qué no vendieron antes en consecuencia para comprar ahora? Es cierto, pero recuerden que el 65 % restante no esperaba novedades. Al final, los activos de riesgo suben o se mantienen. Piensen, como decía en el párrafo anterior, que temas un tanto escabrosos como el reciente repunte de los precios o el debate sobre excesos en los mercados, han quedado obviados en el Comunicado y en la posterior conferencia de la Presidenta. En opinión de esta última, la política monetaria sigue siendo útil para luchar contra el desempleo de larga duración. Y las cifras de crecimiento no son lo suficientemente importantes como para acelerar la retirada de estímulos. Tan simple como esto.

Muchas veces he comentado que, en algún momento, la Fed tendrá que sacrificar algo de la estabilidad financiera a corto plazo por garantizar que se mantenga en el tiempo. Esto también se podría ver desde otro punto de vista: la solidez y sostenibilidad de la recuperación depende de que no se produzcan excesos en los activos de riesgo que estallen como burbujas. Pero, por el momento la Fed (y su Presidenta) sigue defendiendo que la prioridad es el desempleo en un contexto donde las expectativas de inflación a plazo siguen controladas. En este escenario, su actuación a futuro dependerá precisamente de que la recuperación (y el mercado de trabajo) se ajusten más o menos rápido. En el primer caso, la Fed actuará también de forma más rápida ajustando las condiciones monetarias. En el segundo, retrasara el ajuste. ¿Y los mercados? Me temo que la baja volatilidad será maldecida por algunos en el primer caso. Pero no tengo nada claro, debido precisamente a los elevados precios actuales frente a su valor, qué puede ocurrir en el segundo escenario. Les deseo suerte.

Una cosa más: ¿busca la Fed que los mercados sigan revaluándose con las volatilidades a la baja o que los precios consoliden en un contexto real de estabilidad financiera? En definitiva, tras la reunión del miércoles parece que nada ha cambiado. Y esto contrasta con los mensajes cada vez más frecuentes desde muchos consejeros que advierten  tanto de la menor efectividad de la política monetaria expansiva actual como de los riesgos asumidos cada vez mayores al mantenerla. Tal ambigüedad se ha reflejado por ejemplo en el hecho de que la revisión al alza de las expectativas de tipos por la Fed haya coincidido con la revisión a la baja de las expectativas de tipos por el mercado. Y es que, en mi opinión, los bancos centrales siempre deben ser predecibles. Especialmente en un escenario de tantos potenciales riesgos como el actual. Pero lamentablemente ahora francamente complicado anticipar sus decisiones, quizás porque ellos mismos no tienen muy claro qué camino seguir en el futuro. Veremos.


José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España