El crecimiento promedio de la economía china en los seis años previos  a la Crisis fue del 11 %, con un nivel promedio de la inversión en este periodo del 41.5 %.
¿Impresionados? Ahora discutimos si la economía "se desacelera" por debajo de un crecimiento objetivo del 7 %. Quizás hasta el 6.7/6.8 % a final de año. ¿Les inquieta?.

Si observamos las economías asiáticas en conjunto, su crecimiento promedio desde los noventa ha sido del 6 %. De hecho, el FMI espera crecimientos del 5.5 y 5.6 % respectivamente para 2014 y 2015.
Sí, las comparaciones son odiosas. De hecho, al ritmo actual, las economías de la zona (siempre en conjunto) podrían superar a la europea y norteamericana en dos décadas.

¿Perspectivas brillantes? Claro que lo son. Pero, tampoco están exentas de riesgos. Y no me refiero a la política (recuerden el reciente levantamiento militar en Tailandia) o sociales (miren las tensiones religiosas/separatistas en algunas regiones de China). De hecho, tensiones sociales y políticas también las detectamos en este momento a nivel mundial. Vox Populi, las hemos denominado. Y vienen para quedarse.
Pero, cuando hablamos de Asia, tenemos que tener presente algunas ideas:

1.      Más del 65 % de la pobreza a nivel mundial se centra en Asia (más de 700 M. de personas)
2.      Las economías de la zona se enfrentan al enorme reto de generar y consolidar una clase media y saltar a niveles de economía desarrollada
3.      Muchas economías de la zona están en estos momentos embarcadas en un cambio de modelo productivo nunca exento de riesgos, especialmente excesos

El FMI en una reciente Nota, analiza cuáles son los retos a los que se enfrentan las economías de la zona para conseguir superar los problemas implícitos en los tres puntos anteriores:

*       Superar la "trampa del ingreso medio". En definitiva, el agotamiento del ritmo de crecimiento cuando se alcanza un determinado nivel de crecimiento que le dificulta para escalar hasta una economía desarrollada. Las claves para superarlo pasan por educación, infraestructuras, mejorar la tendencia demográfica y enfrentarse a los excesos...apetura y flexibilidad

*       Mejorar las instituciones y la gestión. Al final, en muchos países la rapidez del crecimiento no ha ido acompañada de los cambios imprescindibles para hacerlo sostenible en el tiempo en términos institucionales. Y aquí me refiero a cambios en las regulaciones (trabajo, producción y crédito)  y en la propia gestión pública/empresarial


*       Enfrentarse a los riesgos del envejecimiento de la población. Algo de esto he comentado en el primer punto. Pero, es cierto: muchas economías de la zona comienzan a sufrir los mismos males que ya afectan a los países desarrollados. La diferencia es, precisamente, la necesidad de mantener un ritmo elevado de crecimiento potencial en un proceso de cambio estructural al que se enfrentan estas economías (y sociedades).

*       Luchar contra la desigualdad. Ya sé que este es un objetivo implícito en muchos de los puntos anteriores, lo que no significa que no merezca una mención explícita a parte. Sólo un comentario en este punto: a diferencia de otros países emergentes, la desigualdad ha crecido en esta zona en las dos últimas décadas. El fuerte ritmo de crecimiento puede haber contribuido a enmascarar la gravedad de este fenómeno que debe ser combatido por las autoridades


*       Promover el desarrollo financiero.¿Cómo no aumentar la profundidad de los mercados financieros que financien un crecimiento sostenido? Desde el desarrollo del mercado de ahorro (pensiones y seguros) hasta mayor regulación/supervisión de las instituciones financieras.

¿Superando todos estos retos conseguirán las economías asiáticas ascender en nivel de desarrollo a través de un crecimiento sostenido? Este es el objetivo. La parte positiva es que tienen un plan de acción a medio plazo que seguir. En muchos países desarrollados vivimos con estrategias de corto plazo.


José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España