Si tuviésemos que reducir a la mínima expresión lo que pasa en el mercado, eliminando los factores con menos peso, nos quedaría esto:
Las sanciones a Rusia dejan tocadas a las empresas de occidente que tienen negocios allí. Rusia toma represalias sobre empresas y productos importados occidentales. La economía mundial se resiente y se reduce el crecimiento. La periferia de la Eurozona, que ha apostado por las exportaciones, queda también tocada, por lo que los problemas vuelven. Al volver los problemas de crecimiento, la inflación no va a subir, por lo que el BCE vuelve a tener problemas.

Lo anterior corre en paralelo con unas expectativas de subidas de tipos que se basan sobre datos macro que todavía no reflejan el daño de las tensiones geopolíticas, por lo que el mercado tiene miedo a ver subidas cuando el subyacente de la economía podría estar tocado, lo que podría ser mucho más dañino si se llevan a cabo.

Por lo tanto, cuanto más se mantengan las tensiones, todo va a ir a peor.

Tampoco debemos descartar que estemos dentro de un juego de vencimientos porque la debilidad del mercado apareció poco después del final del vencimiento de junio y los TLTRO empezarán a entrar en el mercado más o menos tras el vencimiento de septiembre.