Lo cierto es que los datos de comercio de marzo que conocimos el lunes en China cayeron como una losa en los analistas, que reafirman su temor a un crecimiento económico más bajo al 7 % objetivo ya en el Q1. Pero su lectura no fue tan negativa en el caso de los inversores, lo que se reflejó en nuevos máximos del año para la bolsa china.

Con todo, es evidente como una de las grandes preocupaciones a nivel mundial es el escaso crecimiento del comercio mundial.
Ayer mismo la Organización Mundial del Comercio recortó sus proyecciones (y no es la primera vez de forma reciente) de crecimiento del comercio hasta un 3.3 % desde el 4 % previsto inicialmente. Y no lejos del estimado del 2.8 % el año pasado. Además, por si quedaban dudas sobre el cambio estructural al que estamos asistiendo con respecto a la evolución del comercio, la OMC espera ahora que el crecimiento en 2016 sea del 4 %. Piensen que es una tasa cercana al propio crecimiento económico mundial previsto por el FMI, también por debajo del 4 % promedio de crecimiento observado en las dos últimas décadas.

¿Por qué? Como decía antes, comienza a hablarse de un problema estructural ante un dato que para muchos amenaza con suponer un paso atrás en el proceso de globalización de mercados y economías. Piensen que el promedio del crecimiento mundial del comercio en los últimos tres años apenas ha sido la mitad del existente antes de la Crisis.
Hace ahora un mes el FMI analizaba el comportamiento del comercio, precisamente considerándolo como una variable clave para superar el proceso de "Nueva Mediocridad" en que se halla inmerso el propio crecimiento mundial. Se pueden imaginar lo que pedía: más flexibilidad, más apertura, más integración. Pero, ¿qué ha cambiado con respecto al pasado?.

http://www.imf.org/external/pubs/ft/survey/so/2015/pol032315a.htm

Para el FMI la mitad de la desaceleración de los últimos años del comercio mundial tiene un evidente componente cíclico. Pero el resto son estructurales: cambio de modelo de las economías emergentes, la propia madurez del proceso de producción, la lentitud y dificultad para conseguir nuevos avances en la integración comercial. Un factor que antes se mencionaba como importante, la financiación de los flujos comerciales, ahora parece ser menor. Por el contrario, otro que apenas se comenta (geopolítica, terrorismo) puede ser sin embargo más importante de lo que parece a simple vista.

¿Es tan relevante el comercio? Piensen por ejemplo en la relación entre flujos comerciales y de inversión internacional. Pero, no se confundan: inversión productiva, no financiera. Y cuando hablamos de este tipo de inversión, también pensamos en el efecto dinamizador que produce en la economía. Al final, reformas estructurales que ahora se ven aplazadas en el tiempo ante la falta de disciplina por parte del mercado. El comercio, su recuperación, puede sustituir en parte a este factor de presión del mercado para mejorar las perspectivas económicas a medio y largo plazo. Pero, hasta el momento esto no está ocurriendo.

¿Cómo mejorar los flujos comerciales? Es obvio que se debe producir en un contexto de mayor integración comercial a nivel mundial. A nivel país, inversión en infraestructuras, favorecer el desarrollo empresarial, instituciones económicas (y financieras) más fuertes y en general mayor confianza y visibilidad en el futuro.

José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España