Nos hemos levantado de muy mala gana en Europa con desplomes superiores al -5% y -6% en los futuros sobre índices principales de la zona euro tras saber que ya hay imposición de controles de capital en Grecia y que la bolsa del país estará cerrada hasta el lunes, 6 de julio.

Como podemos imaginarnos, ahora mismo todos los súper sectores de Europa están en negativo con el bancario como el peor del día con un descenso de -3,5% pero también seguido de automoción y recambios que caen -3,24% al igual que las tecnológicas con -2,77%.

Resumiendo lo anterior, con los descensos de los bancos tenemos presión en la periferia, en especial en España, pero con automoción y recambios lo que tenemos es presión sobre Alemania.

Hemos tenido durante la mañana comentarios de todo tipo incluso los que muestran confianza en la zona euro para poder resolver sus problemas, como los de China, y también desde Reino Unido que pide flexibilidad, algo que también juega a su favor por tener cierto contencioso con Europa.
El rebote desde los mínimos de la sesión está siendo de contundencia, ya que lo único que hemos hecho ha sido atacar la zona de mínimos del mes e intentar buscar la parte baja del canal bajista que aparece en prácticamente todos los futuros sobre índices, algo que tiene un componente técnico porque estuvimos esperando el veredicto este fin de semana sobre lo de Grecia precisamente en la parte alta de dicho canal, así que el descenso tiene mucho de movimiento técnico más que fundamental.

El aspecto podemos ver perfectamente en el mercado de divisas, donde el euro no está tan castigado como se esperaba, también muy lejos de la zona de mínimos, y ha rebotado hasta seguir manteniendo el canal alcista que dirige sus movimientos con respecto al dólar en las últimas semanas.

Dentro del cruce de declaraciones, una que está ayudando mucho es el comentario del Presidente francés en donde dice que los acreedores estar muy cerca de un acuerdo con Grecia, algo que nos ha dado algo más de cuerda para separarnos de los mínimos del mes y reducir de forma considerable las pérdidas, rozando a un 50% menos. Sin embargo, los comentarios de Hollande van más en el sentido de que los acreedores se han acercado mucho a los griegos y son ellos los que tienen que dar el paso final.