The Governing Council noted that “there was no reason for complacency, not least as risks and vulnerabilities remained, in particular related to geopolitical factors, the programme negotiations with Greece and the growth prospects in emerging markets, including China. The present degree of monetary accommodation needed to remain in place as the overall recovery in growth and inflation remained modest and, in any case, was conditional on the full implementation of all the monetary policy measures taken by the Governing Council”. The ECB therefore stressed that “while the monetary policy stance, therefore, remained fully appropriate, the present situation remained challenging and subject to downside risks. Accordingly, the confirmation of a steady monetary policy course needed to be complemented by communicating the Governing Council’s willingness to respond, if needed”.
 
Es evidente que, como ocurre en el caso de Japón (lean hoy las advertencias lanzadas desde el Segundo de economía japonesa: la desaceleración china está impactando en Japón; la caída del CNY si no es bien gestinada podría tener un gran impacto), la posición de las autoridades europeas es más insegura que la de las norteamericanas al valorar los acontecimientos en China. Y la relativa calma sobre Grecia, a espera de acontecimientos (desde la ratificación del Acuerdo por países como la propia Alemania, la participación del FMI y hasta el riesgo de elecciones anticipadas) no permite levantar la guardia al ECB. Más bien, como podemos leer arriba obtenida de las Actas de la última reunión mensual, todo lo contrario.
 
La economía europea ha crecido en el Q2 a ritmos anuales del 1.2 %, pero es menos de lo esperado. Los precios han crecido en julio a ritmos del 0.2 %, sin que el 1.0 % de la inflación subyacente elimine totalmente el temor a la desinflación importada de China (la relación comercial directa con el país asiático es del 5 %). Por último, las encuestas no son muy claras con respecto al futuro. Esto lo pudimos ver en la encuesta ZEW, con un deterioro de las expectativas pese a la mejora en la valoración actual.
 
Y luego está la  potencial inestabilidad del mercado. Antes les advertía que no tengo nada claro que los últimos acontecimientos en China lleven a la Fed a aplazar su subida de tipos. De hecho, la relativa estabilidad del USD en los mercados de divisas es un factor adicional que matiza el impacto de la caída del CNY. Niveles bajos de tipos de interés de la deuda a plazo, bolsas sostenidas y baja volatilidad cotizada tampoco suponen un mayor condicionante en teoría para que la Fed no suba los tipos de interés ya en septiembre. Y la mejora reciente de los datos económicos la avala. Todo ello lleva a pensar que la incertidumbre seguirá sobre los mercados financieros a corto plazo. Y perjudicando en mayor medida a economías que en estos momentos mantienen una posición más débil, como la europea.
 
Por último, hoy Eurostat ha publicado las cifras de la balanza comercial hasta junio con un superávit de 115 bn. desde los 76.4 bn. del año pasado. 26.4 bn. en el último es desde 16 bn. un año antes.
 
Las exportaciones suben un 6 % en los seis primeros meses frente al 3 % de aumento de las compras (12 vs. 7 % en junio).

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José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España