China nos ha vuelto a poner el punto negativo en la apertura con unos datos macro que siguen avisando de la desaceleración del país pero que a su vez mantienen vivas las esperanzas de que el Gobierno deba apretar el acelerador para poder conseguir su objetivo de crecimiento una vez más.
 
Recordemos que el objetivo el año pasado, del +7,5%, no se consiguió y sólo pudieron acercarse al 7,4% cuando ayudaron a la economía en el último trimestre. Corremos el riesgo este año de que vuelva a pasar lo mismo, aunque la cifra de crecimiento esperada para este año es sensiblemente inferior a la del año pasado situándose en el 7%.
 
Pues bien, hoy hemos conocido las cifras de balanza comercial de marzo y el superávit ha descendido hasta situarse cerca de los 3.000 millones de dólares, increíblemente lejos de los 60.000 anteriores y también muy lejos de los 45.000 esperados.
 
La cifra anterior refleja que las exportaciones en marzo han descendido nada menos que un -15% con respecto al año anterior, lo que supone un fuerte descalabro con respecto al incremento del 48,3% anterior y muy lejos del crecimiento del +12% esperado. Además, cuando un país exportador tiene problemas con las exportaciones, siempre suele ser una mala noticia para la economía global.
 
Con respecto a las importaciones, o indicación de cómo funciona la economía interior, pues tenemos también un descenso de -12,7%, lo que supone un nuevo descenso ya que la cifra anterior fue una reducción del -20,5%, y además es peor de lo esperado porque el descenso se esperaba del -11,7%.
 
Ya no tenemos a la vista el efecto del nuevo año lunar y este es otro factor de preocupación, ya que todos los datos macro suelen repuntar cuando las festividades han pasado al recuperarse la actividad económica, pero en estas cifras, eso no aparece…