Uno de los puntos positivos de la sesión lo tenemos en el anuncio del primer ministro portugués este fin de semana de no querer más apoyo por parte de terceras entidades y quiere sostener sus economía única y exclusivamente por la financiación que pueda obtener en el mercado. Esto significa que ya sale del programa de rescate.

El problema es que la situación de la economía no es lo suficientemente boyante como para poder dejar a un lado la austeridad, por lo que demasiados ojos siguen puestos en ella y muchos pueden ponerse nerviosos si aparecen problemas demasiado cerca de la fecha de salida de la tutela internacional.

Al igual que en otros países, todavía no se ha conseguido reactivar la economía del día a día y quizá el Banco Central Europeo llegue a tiempo de poder echar una mano en pocas semanas.