Debo admitir que los datos que conocimos ayer de la evolución de las exportaciones hasta mayo son poco tranquilizadores. Y aunque es cierto que el deterioro de la balanza comercial tiene más que ver con la fuerte subida de las compras que por el descenso de las ventas, esto último es bastante inquietante.  Pese al menor crecimiento de lo esperado del comercio mundial. Pero esto ya no es nuevo.  Una posible explicación de la ralentización de nuestras ventas fuera es el deterioro de las exportaciones de energía y materias primas. Aunque, es evidente, la limitada recuperación de nuestros socios europeos no ayuda  a mantener un ritmo de crecimiento sostenido de las ventas al exterior. Al menos nos queda el comportamiento del turismo.

"España recibirá más de 49 M. de turistas en los nueve primeros meses del año....España recibirá más de 22.7 M. de turistas en verano....".

Son algunos de los titulares con las que nos bombardean los medios en estos días. Ya sé que algunas de estas informaciones, en términos de excesos y comportamiento de algunos turistas,  ya no son tan positivas. Pero vamos a quedarnos con el buen momento de nuestra principal industria exportara. El turismo ya supone más del 12 % del producto, frente a una media a nivel europeo no superior al 8 %.

Unas cifras a nivel general. La Organización Mundial de Turismo prevé que este 2014 será un nuevo máximo en términos de turistas (y de gasto) desde una perspectiva histórica. Y recuerden que ya el año pasado el número de turistas superaba los 1000 M. doblando los niveles de los noventa y multiplicando por cuatro las cifras  de los años cincuenta. Este fuerte crecimiento se debió especialmente a las economías emergentes, que en casos como China o Rusia han pasado a la lista de los primeros emisores de turistas a nivel mundial con crecimientos que se mueven entre el 5/10 % en la última década frente a 1.5/2 % de crecimiento total. Y es un proceso, este fuerte crecimiento, que sólo puede seguir aumentando en el futuro. Pero todos ya creo somos conscientes de esto.

Más de 60 M. de turistas nos visitaron a los largo de 2013.  Y más del 50 %, europeos. Somos el cuarto país por entrada de turistas y el segundo por ingresos. Con todo,  es evidente que sigue habiendo mucho que hacer para mejorar estos datos bajo la máxima de que la prioridad en este tipo de industria es triple: aumentar el número de turistas, que aumenten sus gastos y que tenga un efecto expansivo en otros sectores de la economía. En el primer caso, más allá de la promoción y publicidad, mejorar los accesos de los turistas especialmente desde países tan lejanos como China. En el segundo, ampliar la oferta de turismo de calidad y cultural además del de playa. Seguro que encuentran ejemplos para el último objetivo.

Dicho todo lo anterior, retomando las cifras conocidas ayer, sigo pensando que la recuperación de la economía española, si queremos que sea sostenible, no debería apoyarse tanto en el consumo como en la inversión. O al menos, en el caso del consumo, que no sea tan rápida su aceleración. Desde las conocidas cifras de desahorro, el aumento de la deuda y la fuerte recuperación de las importaciones no son en mi opinión indicios de normalización económica como potenciales factores de riesgo en el futuro. La recuperación de la economía española debe ser sostenible y compatible con la continuidad en el ajuste de los desequilibrios, que siguen siendo importantes.


José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España