Cada vez que una compañía, en estos tiempos, anuncia que quiere dividirse en dos partes, debe darnos mala espina porque este procedimiento se suele utilizar para separar lo bueno de lo malo. Es decir, de lo que se trata es de separar aquello que está dando problemas a la compañía para que lo que no está dando problemas tenga una cotización separada y de esa manera librarla del lastre que significa la parte mala.
 
En este caso, lo que quiere separar es la unidad oncológica, ya que las ventas de su mejor producto contra el cáncer están en peligros al haber perdido la patente este año, así que las ventas caen de forma fuerte, por lo menos hasta que un nuevo fármaco consiga ocupar el lugar de la otra. Principalmente, este nuevo fármaco está encontrando dificultades para poder suplantar al anterior porque algunos pacientes que, afortunadamente, tienen un tratamiento en la enfermedad estable, sus doctores no quieren cambiar a un fármaco nuevo por aquel dicho de “si funciona, no lo toques”.
 
Sin embargo, recordemos que la compañía adquirió hace no demasiado fármacos que vienen de GlaxoSmithKline, así que ellos dicen que la separación no implica un detrimento de esa sección del negocio.