Nokia ha presentado resultados netos de pérdidas de 239 millones de euros en el primer trimestre, reduciéndose desde las pérdidas de 272 millones que tuvo el año pasado.

El problema principal de la compañía sigue siendo su unidad de móviles, que no gana tracción ni cuesta abajo. En el primer trimestre las ventas descendieron 30% y las pérdidas operativas aumentaron hasta los 326 millones de euros cuando el año pasado tuvieron nada más que 73 millones, así que todo el mundo está pendiente a ver si con Microsoft puede levantar el vuelo o se va a tener que desprender de esta inversión a toda velocidad. Si excluimos a la división de móviles, el beneficio hubiese sido de 108 millones de euros, mucho mejor que la pérdida de 98 millones del año pasado.

El punto fuerte de la compañía está en el negocio de las redes ya que aumenta su rentabilidad por las ventas de software con márgenes altos. El margen bruto sube hasta el 39.6% en el primer trimestre desde el 34% hace un año. Como vemos, el margen ha sido bueno, pero las ventas han descendido porque se está intentando centrar en equipamiento de banda ancha para móviles, olvidándose de las redes de fibra óptica. Este segmento es casi el 90% de las ventas totales de la compañía y han tenido una bajada cercana al 17%, por lo que las ventas generales de la compañía descendieron un 15% hasta los 2660 millones de euros.

Para intentar animar la situación, lo que realmente están celebrando los inversores es que han dicho que van a usar una cantidad significativa de efectivo de la venta de su división móvil a Microsoft para darles cerca de 3000 millones a los inversores.