El sector bancario sigue sin despertar confianza. Por un lado, tenemos una situación de alto riesgo en Italia en donde tienen que lidiar con una cantidad ingente de préstamos con problemas y el pequeñísimo fondo de apoyo que fue orquestado por el gobierno prácticamente se ha gastado en dos ampliaciones de capital, dejando el problema de la deuda en problemas a la deriva y a la espera de soluciones concretas por parte del BCE.
 
Por parte española, tenemos problemas con las ampliaciones de capital y con una redefinición de modelo de negocio que podría pasar por una reducción del sector porque son demasiados bancos para tan pocos ingresos.
 
Una mezcla de las dos cosas anteriores se puso ayer encima de la mesa por dos gobernadores de la Reserva Federal, Tarullo y Powell, ya que comentaron por separado que la Reserva Federal podría acabar decidiendo pedir a los ocho bancos más grandes de Estados Unidos todavía esfuerzos adicionales para poder pasar las pruebas de estrés anuales. Recuerden que están diseñadas para ver si esos bancos son capaces de torear una ola de problemas serios. Dentro de las medidas podría encontrarse un nuevo fortalecimiento de sus hojas de balance y con ello, tanto la rentabilidad como el dividendo de esos bancos podrían verse en peligro. Además, podría darse el caso de obligar a algunas entidades a hacerse más pequeñas, aunque de momento el punto de mira está en que consigan más capital.
 
Como podemos imaginarnos, todo el sector ha fruncido el ceño cuando se han enterado de que esos nuevos requisitos podrían aparecer en 2018, así que tienen que empezar a tomar medidas cuanto antes, por lo que debemos estar muy pendientes del desarrollo del sector bancario.