Todavía teníamos el miedo en el cuerpo por las posibles consecuencias que puede tener para el orden mundial y para la economía internacional las medidas proteccionistas de Donald Trump, y la verdad es que el día de hoy no está decepcionando en ese sentido, porque seguimos igual.
 
La nueva ocurrencia del presidente del gobierno de Estados Unidos es la de atacar a otros bancos centrales y países por hacer juego sucio para debilitar sus monedas y de esa manera tener encarecido al dólar, cuando fue algo que se inició con la creación del primer programa cuantitativo en Estados Unidos y que exportó inflación al resto del planeta apoyando la intención de multiplicar por cinco las exportaciones norteamericanas porque era el país con la economía más flexible y cuya recuperación tiraría del resto del mundo.

De momento parece que no hay ataques directos a la Reserva Federal como pasó en la campaña electoral, pero Donald Trump sigue con su intención de hacer ver que el dólar debe estar más bajo, así que ataca al resto de países para intentar que sus monedas aumenten de precio y así favorecer las exportaciones.

El efecto ha sido inmediato y el euro se está revalorizando contra el dólar cerca del 0,9% y una situación contraria con respecto al yen con un descenso del par de -1,16%.

Este movimiento está dañando los mercados europeos porque piensan que esta subida, producto de la debilidad del dólar, favorece al movimiento natural del EUR tras haber visto que la inflación sigue subiendo con lo que aumenta la presión de Alemania para que se suban los tipos de interés y se normalice la política monetaria. Evidentemente, las exportadoras de Europa pueden sufrir.

Otro punto importante de influencia negativa en Europa es el súper sector bancario ya que las ganancias que tuvo esta mañana el Deutsche Bank al haber cerrado ya el caso con varios países por la estructura de blanqueamiento de dinero en Rusia, se esfumó en cuanto los valores italianos empezaron a tener fuertes pérdidas otra vez, lo que ha arrastrado al resto.

El siguiente punto importante han sido los resultados empresariales en donde hemos tenido bastantes peores de lo esperado con especial influencia en los de UPS, que está teniendo un desplome cercano al -6% y que está ahondando en esa posible figura de doble techo que tiene el Dow Jones de transportes.

Como colofón, los datos macroeconómicos que no han salido buenos en Estados Unidos, una confianza del consumidor que ha descendido más de lo esperado justo el mes de la investidura del nuevo presidente.
Lo peor de todo ha sido el índice de directores de compra del área de Chicago pues en vez de mejorar o quedar más o menos estable, ha tenido un fuerte descenso y se ha quedado al borde de la contracción, lo que augura problemas en el sector de las manufacturas y además amenaza con no permitir subir tres veces los tipos de interés durante 2017, lo que ha aumentado en la debilidad del dólar.