Este fin de semana hemos conocido datos de China que no han gustado a los mercados.

Por un lado tenemos la inflación que sube +2% en febrero en la interanual, algo más bajo que el +2,5% del mes anterior y justo lo esperado. En cifras mensuales tenemos +0,5% desde el +1% anterior.
 
Lo que de verdad ha hecho daño es la cifra de la balanza comercial, ya que las exportaciones bajan -18,1% en la interanual, compensando el aumento del +10,6% anterior y mucho peor de lo esperado que era +5%. Calmando los nervios, todo el mundo ha recordado que los efectos de la festividad del nuevo año lunar todavía se notan, pero es un titular que ha tenido repercusión en la apertura de Europa y que no pasa por alto.
 
En resumidas cuentas, si la economía de China estuviese con el viento en popa, no pasaría nada, pero la pobre serie de los PMI marca el bajo perfil de su economía últimamente, por lo que más datos macro sólo apuntalan una mala imagen.