El gobierno italiano ha presentado una serie de medidas que deberían ayudar a la banca italiana y a la economía en general, tocando puntos que eran bastante difíciles de asumir cuando se comparan con lo que hay en el resto de Europa.

La situación de Italia es bastante compleja porque no hay manera de poder tratar de forma ventajosa con los préstamos con problemas, las ejecuciones hipotecaria y los procedimientos de bancarrota, de que en algunos casos los trámites podrían alargarse nada menos que cinco años cuando por poco sobrepasa el año en el resto de Europa. La longitud estos trámites hace que negociar con ese tipo de préstamos no sea fácil y además tampoco se favorece que otras entidades quieran entrar en el mercado secundario de deuda con problemas precisamente por todos estos inconvenientes, algo que se acaba reflejando muchísimo en el diferencial de lo que los compradores ofrecen y lo que las entidades están dispuestas a asumir en cuanto a pérdidas.

Para poder dinamizar toda la situación, el gobierno italiano ha presentado un decreto que debe ser aprobado por el parlamento los próximos dos meses para que pueda convertirse en una ley. Entre las medidas se encuentran deducciones fiscales sobre las pérdidas provocadas por la devaluación de los préstamos con problemas que podrá ser solicitada en el primer año, en vez de esperar cinco como hasta ahora. También pueden recuperar los colaterales del préstamo con más velocidad.

Tampoco descartan crear una solución de banco malo para poder tratar con la deuda en problemas que tendría como consecuencia la emisión de deuda garantizada por el estado para financiar la compra de esos activos dañinos a los bancos.