Vamos a dar un repaso a los principales activos que representan seguridad y que ven aumentada su demanda tras el referéndum de salida de Reino Unido de la Unión Europea.
 
Enumerándolos tenemos: la deuda alemana, el oro y la plata, y por último, el yen japonés.
 
Para comenzar, veamos el futuro de la deuda alemana a 10 años en donde en el gráfico adjunto podemos ver el disparo al alza que tuvo el precio el viernes donde se conoció el resultado del referéndum en Reino Unido y cómo hubo muchísimas recogidas de beneficio porque los que acertaron tuvieron un premio realmente suculento.
 
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Si miramos la rentabilidad en este gráfico de Bloomberg, podemos ver que la rentabilidad se ha metido sólidamente en terreno negativo y va buscando cotas inimaginables del -0,2%. La principal razón de que la rentabilidad esté en negativo es el programa cuantitativo del Banco Central Europeo, ya que representa una mano compradora extraordinariamente potente y sobre la que nadie quiere ponerse corto. Si además añadimos que el miedo al frenazo económico no disparará la inflación, pues es un aliado extra para que los precios sigan subiendo. Algo a tener en cuenta es que muchos creen que no se puede ir más abajo y de ahí la reticencia de muchos a la hora de buscar precios más altos en la deuda alemana, ya que la única manera de ganar dinero es vendérselo a otro a un precio todavía más alto. De esta forma, el mercado tiene un miedo extraordinario a cambios de dirección porque los que han apilado posiciones buscando vender a un precio más alto, podrían encontrarse con fuertes pérdidas y al mismo tiempo tirar lo que parece un castillo de naipes.
 

 



Por otro lado, algo que no tiene problemas en forma de tipos negativos, son los metales preciosos. En concreto el oro y la plata. Hay que darse cuenta que estamos viviendo una situación parecida a la que vivimos en la crisis económica de hace unos años. En estos momentos estamos en una situación en donde la plata está teniendo más incrementos que el oro, igual que paso en la crisis anterior, ya que el oro estaba creando máximos históricos y sin embargo la plata tenía puntos de referencia, por lo que había un cierto dinero en el mercado que se sentía más seguro sabiendo que había un límite por arriba que no entrar en terreno insondable. Si miran este gráfico adjunto de los dos y la fuerza comparada entre ambos, verán que ambos metales están por encima de la media de 200 sesiones y la fuerza comparada ha perdido su canal alcista, por lo que la plata tiene ventaja en estos momentos con movimientos más fuertes en el intradía.
 

 
Por otro lado, si se fijan en el gráfico anterior, el rebote del oro comenzó en 2016 y la prueba definitiva de la mejora la tenemos en el siguiente gráfico, conocido como los Gold Bugs. Este gráfico representa las mineras de oro que no cubren su producción de oro en el corto plazo. Se puede ver perfectamente que el MACD da una señal alcista a finales de septiembre de 2015 y no se volvió a cruzar a la baja, justo apoyado por la salida de la sobreventa en gráficos de semanas en ese año. A partir de ahí, estuvimos rondando mucho los mínimos del año y fue en la primera muestra de interés comprador de 2016 donde ya generamos un rebote que creó una estrella de la mañana y que nos ha colocado por encima de la media de 200 semanas, y de momento el MACD no ha cortado la señal. Recordemos que Soros ya tomó posiciones tanto en el oro como las mineras del mismo.
 

 
Por último nos queda el Yen. Si miran el gráfico a semanas, verán cómo estuvimos en 2015 creando un hombro cabeza hombro que se acabó ejecutando en el momento en que perdimos la media de 50 semanas y además la marcamos como resistencia en los máximos de 2016. El RSI ha estado bajista durante todo el tiempo así que la figura se ha visto muy apoyada.


 
El motivo por el que la moneda nipona representa en este caso la seguridad es por la diferencia de tipos de interés que hay entre la Reserva Federal y el Banco de Japón. Durante la crisis, uno de los indicadores que más estuvimos mirando y que nos daba una idea de la potencia de la misma fue precisamente este par, ya que una manera muy potente de invertir en Estados Unidos era pedir préstamos en la moneda local para meterlos en activos que daban una rentabilidad muy superior a los intereses del préstamo, lo que se denomina un “carry trade”. Pues bien, según los activos en Estados Unidos estaban desplomando, las posiciones de este movimiento también se deshacían  y al mismo tiempo se cancelaban los préstamos por lo tanto teníamos una salida de dinero de Estados Unidos, cambio de divisas de dólares a yenes y una apreciación fuerte de la moneda nipona. Si se fijan, tenemos una situación parecida:
 
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Lo que da una idea más potente de la situación es cuando comparamos los tipos de interés en Estados Unidos con los de Japón. Si miran el gráfico adjunto, verán una escala a la izquierda y una escala a la derecha. Los tipos de interés de Japón son la línea azul y su escala es la de la izquierda, así que ha estado durante mucho tiempo en el cero para después pasar a estar en -0,1%. Los tipos de la Reserva Federal son la línea punteada y la escala es la de la derecha, así que ha estado siempre entre el cero y el 0,25% y a finales de 2015 pasó a estar entre el 0,25% y el 0,5%, algo que debería haber alentado más la inversión en activos norteamericanos, que no ha sido así y nos da una idea del subyacente de toda esta situación.



source: tradingeconomics.com