Las empresas de telecomunicaciones y operadoras grandes en Francia han estado bajo muchísima presión en los últimos tiempos porque ha habido una guerra de precios impresionante para poder mantener y conseguir más clientes que la competencia, sobre todo cuando apareció en escena el operador de bajo coste Iliad.
 
Cuando un sector está en crisis, empieza a tener problemas para poder sostenerse a sí mismo, y lo primero que se mira es la posibilidad de una concentración en el sector, ya que se unen empresas, se eliminan redundancias y al hacerse más grande, tiene mayor número de clientes y la rentabilidad podría empezar a subir. La crisis económica ha afectado a todas partes, y el sector de telecomunicaciones fue un sector muy lucrativo y de fuerte crecimiento antes de la crisis, por lo que el número de operadoras pequeñas subió mucho, hasta que las dificultades económicas empezaron a hacer que sus activos fuesen atractivos para las más grandes.
 
El problema viene cuando aparecen dificultades para seguir con la concentración, algo que ya se vio en algún país del norte en donde legalmente se evitó la fusión de varias porque el número de empresas que quedaban en el país era demasiado pequeño y eso dañaba a la competencia.
 
En el caso francés, la situación es algo más compleja porque las negociaciones de concentración, o compra de activos de unas a otras, han tenido lugar a pecho descubierto, por lo que encima de la mesa hay muchísimas conversaciones de unas empresas con otras, así que la operación en concreto que estaba ilusionando al mercado, la compra por parte de Orange de Bouygues Telecom, tenía muchísimos flecos y además estaba involucrado el Estado francés por la alta participación que tiene en la naranja. Algunos de esos flecos son los típicos de una concentración a gran escala, ya que la empresa resultante sería demasiado grande y se vería obligada a vender algunos activos al resto de compañías, y precisamente con esas compañías hay otras conversaciones para la compra o venta de otros activos, por lo que hay tantas bandas afectadas, que a primera vista parece un milagro que se hubiese intentado llegar a un acuerdo.
 
El mercado ha estado descontando durante cierto tiempo la posibilidad de que se llegase a buen puerto y la concentración del sector siguiese adelante, pero una vez rotas las negociaciones, el mercado vuelve a tener en la cabeza una feroz competencia que puede apostar por un incremento de los contenidos, las ofertas y los descensos del precio, así que los ingresos del sector en el país van a seguir teniendo problemas.
 
El resultado de todo esto, el obvio, todas las partes implicadas están teniendo descensos muy fuertes que en algunos casos superan el 10% de caída.
 
En general es uno de los peores súper sectores de Europa hoy con una caída de -1,57% y comenzó la mañana cayendo el -2%. En el gráfico adjunto al cierre del viernes, pueden ver cómo estamos metidos dentro de un canal bajista por debajo de la media de 200 sesiones y con un RSI que está lejos de toda referencia útil.
 
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