Parece que ha pasado a un segundo plano, pero sigue vigente totalmente el terremoto internacional que supuso el descubrimiento del masivo espionaje de la inteligencia norteamericana que se ha realizado tanto a propios como extraños y que provocó las quejas de la propia Merkel.
Este hecho, que hizo que Obama hablara para dar explicaciones con los aliados más fuertes en Europa, sigue en la mente del mercado más suculento del mundo y que amenaza con dejar sin un buen pastel de venta a todas las tecnológicas Made in USA.
 
Primero fue Microsoft la que lo sufrió al China dar orden de que no se utilizara Windows en ordenadores gubernamentales, algo que es un mal ejemplo de cara a los consumidores del país, cosa que va desde ordenadores PC, tabletas, móviles, etc. Ahora van un paso más allá y han dicho que van a presionar a los bancos del país para que no utilicen servidores IBM.
 
El daño es evidente y puede que sea un movimiento más estratégico de lo que parece, ya que las empresas chinas se están haciendo con activos de las americanas que para estas últimas no tienen mucho rendimiento, pero que “caben” en una hipotética sustitución por empresas chinas en todo el entramado tecnológico del país.

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