El comienzo de la semana en Europa esta siendo positivo, aunque si rascamos un poco la superficie podemos encontrar motivos que parecen contradictorios, pero tienen un origen en Japón.
 
Lo primero de todo, tenemos recordar que el dato de creación de empleo de Estados Unidos del mes de abril salió mucho más bajo de lo esperado, algo que es negativo para la presión sobre los tipos de interés, así que la Reserva Federal no se espera que pueda subir los tipos de interés de la forma que tenían pensada, algo que es negativo para el dólar. Sin embargo, el dólar contra el yen está subiendo 0,7%, y el eurodólar está bajando el -0,11%, así que en principio parece que el billete verde está reaccionando al revés de lo que debería.
 
No debemos perder de vista que si hay un par que estaba siendo vigilado en extremo por parte de los operadores del mercado en general era el dólaryen. Si recuerdan, en el gráfico de semanas teníamos un hombro cabeza hombro invertido durante todo 2015 muy importante y que todos apostábamos porque el 105 era un soporte importante debido a que estaba por ahí la media de 200 semanas. Era la zona ideal para que el Banco de Japón tomase cartas en el asunto porque el rebote técnico ayudaría a debilitar la moneda nipona si daban algún tipo de muestra de voluntad de intervención para estabilizar su moneda. El ministro de finanzas de Japón ha dicho hoy que están preparados para intervenir en el mercado de divisas si hay una gran volatilidad en el mercado y además ha dicho que el que el Tesoro norteamericano haya puesto el punto de mira sobre Japón, incluidos otros países en donde están tanto China como Alemania, es algo que puede tener muchísimas implicaciones para las políticas de Japón. Lo que dijo el Tesoro es que las políticas que se estaban llevando a cabo con estos bancos centrales podrían dañar la economía global y los Estados Unidos.
 
Por lo tanto, tenemos un foco de fortaleza en el dólaryen que se está expandiendo al resto de divisas, pero es que se está intentando aprovechar este movimiento para dar algo más de optimismo a las cifras de creación de empleo que vimos el viernes, en donde los salarios también mejoraban un poco. Hay que reconocer que la Reserva Federal dice que mientras los salarios vayan creciendo, hay un foco potencial incremento de inflación en el momento en que los consumidores empiecen a gastar lo que están ganando, pero también debemos reconocer que vamos a entrar en un periodo de mucha incertidumbre política, no sólo por la carrera presidencial en Estados Unidos, sino también por los eventos que tenemos en Europa, así que el gasto del consumidor puede verse dañado precisamente por esa incertidumbre.
 
La consecuencia de tener el dólar con un poquito más de fuerza, es que el euro sigue debilitándose, piedra fundamental para que las exportaciones de la zona euro recuperen algo de brillo, lo que se ve perfectamente en que el súper sector de automoción y recambios es uno de los mejores de Europa con una subida del 1,14%.
 
En estos momentos la mayoría de los súper sectores de Europa están subiendo algo más del 1% pero el punto negativo lo sigue teniendo el de recursos básicos que baja -2,86% porque China sigue teniendo problemas y los materiales que se necesitan para la creación del acero siguen desplomándose.
 
La periferia de la zona euro tiene un punto de apoyo en la deuda de Grecia, que está mejorando mucho la rentabilidad, es decir, la está bajando, ya que el parlamento del país ha aceptado un duro paquete muy impopular para ayudar a la economía, pero el sector bancario ha estado unos momentos en negativo, aunque ahora mismo esté repuntando 0,57%, ya que la banca italiana ha vuelto a tener problemas y la española ponía en peligro la parada de los descensos que registraron el viernes pasado.
 
Punto positivo es la fuerte mejora de los pedidos a fábrica de Alemania, pero en conjunto se ve un par de meses de inestabilidad porque tenemos tanto las elecciones en España como la votación de permanencia de Reino Unido dentro de la Unión Europea.