Al final a Europa no le queda otro remedio que aceptar el peligro que supone el QE para el sector asegurador porque el QE supone otro golpe a su actividad, que ya estaba dañada con el entorno de bajos tipos de interés.

Europa ha mostrado su preocupación y el regulador del sector ha dicho que el entorno macroeconómico está generando retos importantes para algunos modelos de negocio de fondos de pensiones. Esto claramente está apuntando a que parte de los ingresos de los activos de los fondos están bajando, mientras deben mantener los servicios que los clientes han contratado, lo que les deja muy poco espacio de maniobra si la deuda pública y el dinero generan muy pocos retornos. Esto no puede mantenerse durante mucho tiempo, porque se pueden descapitalizar poco a poco o verse obligados a buscar rentabilidad en el riesgo, algo que puede cambiar los términos de los contratos alcanzados con los clientes y generar conflictos que pueden acabar de mala manera. 

Evidentemente los grandes sí tienen capacidad de maniobra, pero los pequeños tienen el futuro muy negro… lo que recuerda a otros sectores como el de las telecos o petroleras que acabó en una concentración del sector.