Literalmente….
 
En el período transcurrido desde la publicación del «Informe trimestral» de diciembre, la economía mundial ha mostrado una evolución algo más débil de lo esperado entonces, en un contexto caracterizado por un aumento de la volatilidad en los mercados financieros de economías tanto emergentes como avanzadas y por una cierta atonía de los flujos comercia­les internacionales. Estos desarrollos son indicativos de que la recuperación de la activi­dad mundial podría ser más débil y tener lugar de modo algo más gradual de lo anticipado hace un trimestre. Por lo que respecta al contexto exterior al área del euro, la evolución de algunas economías emergentes podría verse entorpecida por el tensionamiento reciente de sus condiciones de financiación, el endeudamiento en divisa extranjera en un entorno de presiones depreciatorias sobre las monedas nacionales y, en el caso de los países pro­ductores de materias primas, la caída de los precios de estos bienes. En las economías avanzadas, en general, los obstáculos al crecimiento parecen ser menores, al presentar condiciones financieras más propicias y verse, en su conjunto, más favorecidas por el abaratamiento de las materias primas. Sin embargo, no cabe esperar que estas sean in­munes a un deterioro adicional de las perspectivas en las economías emergentes.
 
En España, la información disponible es coherente con una moderada desaceleración gradual de la actividad con respecto al elevado ritmo de expansión mantenido a lo largo de 2015, en línea con las proyecciones realizadas el pasado mes de diciembre. En efecto, en el primer trimestre de 2016 la economía española continúa presentando un compor­tamiento diferencial favorable frente al resto del área del euro, con un crecimiento estima­do del PIB del 0,7 % intertrimestral en los tres primeros meses del año, tasa que, en caso de confirmarse, sería inferior en una décima a la que se registró en los dos trimestres precedentes. El avance del producto en este período habría seguido apoyándose en el buen comportamiento del gasto de hogares y empresas, a lo que ha­bría contribuido, entre otros factores, el tono favorable de las condiciones financieras. En particular, las rentas de los hogares se habrían visto fortalecidas por la caída del precio del petróleo, el crecimiento del empleo y, en menor medida, la intro­ducción de varias medidas presupuestarias. Por su parte, la inversión empresarial conti­núa viéndose sostenida por las perspectivas favorables de evolución de la demanda fi­nal. La información procedente de los flujos de comercio exterior correspondientes al mes de enero sugiere que las exportaciones podrían haber limitado ligeramente su ritmo de avance en las primeras semanas del trimestre, lo que posiblemente refleja una des­aceleración de los mercados externos. En el ámbito del mercado de trabajo, la evolución reciente de las afiliaciones a la Seguridad Social sugiere que el crecimiento del empleo podría haber sido, como en el último trimestre de 2015, del 0,6 %.
 
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La ligera ralentización del PIB en el primer trimestre de 2016 es compatible con la prolon­gación de la actual senda de recuperación de la actividad a lo largo del próximo bienio. En concreto, para este año se prevé que el PIB crezca a una tasa media del 2,7 %, con un perfil trimestral ligeramente decreciente, a medida que pierdan fuerza algunos de los fac­tores que han impulsado recientemente las rentas y el gasto de los hogares mencionados anteriormente (véase recuadro 1). Esta tasa de crecimiento incorpora una revisión a la baja —de una décima— con respecto a las proyecciones de diciembre, que refleja, principal­mente, el empeoramiento de las perspectivas de los mercados de exportación y la recien­te apreciación del tipo de cambio del euro, factores compensados solo parcialmente por los menores precios del petróleo. En 2017, se proyecta que el avance del PIB se modere hasta el 2,3 %.
 
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Hipotesis de trabajo….
 
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José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España