Muchos analistas ya venían advirtiendo que la guerra de precios iniciada por Arabia Saudita para no perder cuota de mercado con los productores de crudo no convencional de EEUU, podía provocar grandes operaciones corporativas. Tiene su lógica, con estos precios tan bajos, que pueden durar más de lo que se pueda creer a primera vista, no se hace una guerra así, para retirarse a los pocos meses, genera la necesidad de eliminar costes, y ser más eficientes.

En EEUU ya se está haciendo esto. Y llama la atención que a pesar de haber bajado el número de centros de producción a la mitad, la producción no para de subir. Los que quedan se han hecho más fuertes y eficientes.

Y en este marco, Royal Dutch Shell, lanza un órdago y compra al productor energético  británico de gas BG Group. Por nada menos que 69.700 millones de dólares , casi nada.

Esto añadirá al monstruo energético que nacerá de la fusión 25% más reservas de petróleo y gas y 20% más de producción comparado con el año pasado.

La nueva compañía espera obtener 2.500 millones de dólares de beneficios financieros en un año.










Si vemos el gráfico del sectorial del stoxx 600, que como vemos hoy vuela al alza, nos depara además una interesante sorpresa técnica, vean el claro H-C-H invertido que se está empezando a confirmar en el día de hoy. Habrá que esperar que se deposite el polvo, primero, pero habrá que echarle un ojo.