Ahora espera que la economía de Grecia crezca solo 0,5% este año, lo que supone un freno tras el 0,8% del año pasado, acelerando el año que viene hasta el 2,9%... Pero claro, subrayando que se necesita que las políticas no cambien, dejando un recado para el gobierno griego.

El recorte de la perspectiva es notable, ya que se esperaba que este año mejorasen +2,5% y +3,6% el año que viene.
Reconocen que la incertidumbre es alta en el mercado y que se mantiene tras las elecciones anticipadas de diciembre, aumentando esa incertidumbre la falta de entendimiento entre el nuevo gobierno y los acreedores.

El superávit primario del país será sólo del 2,1% este año, cuando hace tres meses se esperaba que fuese del 4,8%, empeorando el año que viene que será sólo del 1,8% cuando se esperaba antes que fuese del 5,2%.

Tal como se comentaba en el fondo monetario internacional, el superávit que se esperaba en 2016 del 1,6% ahora pasa al 2,2% de déficit.

Como es de esperar con un recorte del crecimiento, el ratio de deuda sobre pib será más alto de lo esperado.