A final, es la economía europea la que presenta una situación más lastrada en la recuperación de  la inversión de las principales economías desarrolladas.

Dicho lo anterior, lo cierto también es que la evolución de la inversión productiva (no confundir con la financiera) en el resto de los países desarrollados tampoco ha sido estelar tras la Gran Crisis. Recuperan, tras siete años, los niveles iniciales pero sin superarlos. Una recuperación lenta y titubeante.
 
¿Les suena la descripción anterior? Es la misma que utilizamos para explicar la propia evolución del crecimiento mundial.

Y es que si hay un factor que supone un verdadero lastre para la recuperación ese es precisamente la inversión. Es más, la aceleración del crecimiento del empleo en la mayoría de los países desarrollados en un contexto de baja productividad marginal supone un riesgo claro para la aceleración del crecimiento potencial. El bajo crecimiento potencial, en un  contexto de incertidumbre financiera, supone sin duda un lastre para la mejora de las perspectivas económicas. Y el proceso se retroalimenta.
 
Pero, ¿quién ha sido el principal causante de la debilidad de la inversión en la zona Euro? Aquí podemos hablar de un claro decoupling entre la evolución de la inversión de bienes de equipo y de la construcción…
 
La mejora en la inversión empresarial de la mano de la recuperación cíclica y de la mejora de las condiciones financieras.

El lastre en el caso de la construcción explicado por la sobrecapacidad anterior a la Crisis y los excesos en muchos países.
 
José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España