Ayer casi llegamos a ver niveles de 2.7 % en el treasury 10 años USA.

Con todo, finalizamos sólo marginalmente por debajo. En el nivel más alto desde abril, pero lejos (con tipos del 2.5 % el orden de magnitud es relevante) del 3 % que veíamos a finales del año pasado.

De hecho, con unos datos como los de ayer y viendo el relativo escaso impacto en la deuda la pregunta es obligada: ¿qué debe ocurrir para que suban los tipos? Ya sé que al final, la “paradoja” de la deuda en rentabilidades tan bajas es sólo achacable al interés inversor. Demasiada demanda de papel, pese a una oferta que sigue siendo elevada. Pero, también el mejor ejemplo de la “búsqueda de la rentabilidad” a la que se refería Yellen hace unos días. Una advertencia que por el momento no la ha llevado a cambiar su discurso de esperar y ver acontecimientos. Naturalmente, sin  que quede del todo claro qué tipo de acontecimientos pueden llevar a la Fed a actuar.

 

 

¿Es sinónimo de tipos bajos y estables la propia estabilidad observada en los datos macro sobre expectativas? Es una pregunta interesante. De la misma forma que la caída de tipos de la deuda ha sido un reflejo del deterioro de las expectativas, su relativa estabilidad reciente podría estar detrás de que los tipos no acaben de recuperar los niveles de principios de año. Sí, ya sé que los datos de empleo de junio significativos. Pero, por otro lado, con algunas dudas en términos de empleo parcial/fijo que no han permitido una capitalización mejor por los mercados. Naturalmente, me refiero a la deuda con la bolsa alcanzando nuevos mínimos.

 

 

Ya saben lo que dice Yellen: comenzar a subir los tipos tras un tiempo desde que haya finalizado la compra de activos. Y propiciar subidas de tipos en el tiempo, hasta niveles del 2.5 % en dos años. ¿Qué el mercado descuenta menos? Es cierto, pero es que el mercado ha aprendido la lección de los bancos centrales en los últimos años de prolongar las medidas expansivas ante cualquier duda o potencial inestabilidad en el mercado. ¿Recuerdan el taper en mayo del año pasado? Hasta casi final de año no se puso en funcionamiento. Y es que probablemente hay un doble objetivo en el diseño de la normalización monetaria: limitar la volatilidad y limitar la magnitud de subida de tipos. Dicho esto, es evidente que  los inversores se inclinan por prolongar en el tiempo el escenario de un colchón implícito desde los bancos centrales. Desde la Fed, especialmente.

 

Quizás la semana próxima con la publicación de las Actas de la última reunión tengamos más pistas sobre este Proceso de normalización monetaria pendiente. Sólo quizás.

 

El diferencial bono-bund 10 años en 150 p.b.

La rentabilidad del bono en niveles de 2.77 %.

 

José Luis Martínez Campuzano

Estratega de Citi en España