Curiosamente son los países en desarrollo con más hipotéticos problemas, aquellos que en algún momento fueron englobados en el concepto de los "5 frágiles" los que mejor lo están haciendo de forma reciente. Sí, no podemos más que alegrarnos por ello. Pese a tener la sensación de que los argumentos que nos presionaban a finales del año pasado para ser prudentes siguen siendo demasiado sólidos para ser obviados. Repito, pese a que el mercado los obvia.

¿Qué cuáles son estos argumentos? Aquí se los detallo:

1.      La debilidad y riesgos derivados de China
2.      La fortaleza de la economía norteamericana y el cambio de sesgo desde la Fed
3.      la debilidad del comercio exterior y de las exportaciones

Comenzando por el primero de los factores anteriores, el debate sobre la economía China, los últimos datos económicos conocidos en forma de PMI manufacturero de mayo apuntan a una cierta consolidación que ha aumentado si cabe la confianza en que podrá superar sus problemas sin traumas. ¿Qué de qué problemas hablo? Sobreinversión, exceso de deuda privada y exceso de precios. Al final, sobrecapacidad y elevado endeudamiento en un contexto internacional dominado por la incertidumbre sobre la solidez de la demanda mundial y los propios excesos de valoración de los activos financieros internacionales. Pero, en el caso de China, la inflación a la que me refiero es de la vivienda y hasta de la propia moneda. ¿Qué decisión han tomado las autoridades chinas? Garantizar que el crecimiento final no diferirá mucho del objetivo del 7 % al mismo tiempo que se han puesto encima de la mesa medidas de apuntalamiento de la demanda (no frenar el crédito, medidas fiscales para la adquisición de viviendas), depreciación de la moneda y mayor inversión pública. No solucionan los problemas a corto plazo pero ayudan a reconducirlos sin traumas. Con todo, esta estrategia no está exenta de riesgos como los problemas iniciales tampoco son pocos.

Pero es la economía y los activos en USD los que generan más "desconcierto". Elijo esta valoración por ser precisamente la expresión que utilizó un consejero de la Fed para valorar los bajos tipos de interés del treasury. ¿No vendrá este desconcierto de los propios mensajes ambiguos de la propia Autoridad monetaria? Si la primera vez que se habló del Taper fue en mayo del año pasado, con un enorme coste en los mercados emergentes, su puesta en práctica a finales del año pasado apenas generó algo de tensión. Y fue muy localizada en pocos países, frente a la generalización de la tensión de la segunda mitad del año pasado. Pero, es cierto, el tiempo pasa con la economía norteamericana ofreciendo indicios ambiguos de su recuperación y con la Fed aludiendo a argumentos cada vez más difíciles de asimilar para defender una política monetaria muy laxa. Ahora incluso se alude a que el balance podría seguir aumentando pese a las subidas de tipos en el futuro o a que se podrían combinar todo un conjunto de instrumentos con un impacto desigual sobre los mercados. Bueno, de cualquier forma es tal el tamaño del balance y tan grandes los retos que supone la normalización monetaria que deberíamos ser prudentes sobre la relativa bonanza actual del mercado de treasuries. Y con esto me refiero también al potencial de inestabilidad en los mercados financieros internacionales.

Y por último está el comercio exterior. Es difícil encontrarte en el periodo reciente una situación donde el crecimiento de las importaciones es inferior al propio crecimiento de la producción industrial mundial. La conclusión parece obvia: el mundo ha reducido su dinamismo comercial sustituyendo las importaciones por producción interna. Y esto en los países desarrollados especialmente. Pero, además, sin olvidarnos del  limitado crecimiento del comercio mundial quizás también explicado por la propia debilidad de la economía china. Si ahora introducimos también la variable de la financiación del desarrollo exterior, considerando de nuevo al grupo de los "5 frágiles" a los que aludía al principio, el escenario a futuro sigue rodeado de demasiados claroscuros para bajar la guardia.

Pero, es cierto, siempre hay que partir de la máxima de que los mercados siempre tienen razón. Y en el caso de las economías y mercados emergentes, ser conscientes de que los tres argumentos anteriores siguen siendo suficientemente relevantes como para convertirse en una amenaza recurrente en el tiempo. Pero no de forma inmediata. El trend is your friendo. Pues eso.




José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España