La emisión de deuda de Grecia es la comidilla del mercado en estos momentos y hay una verdadera pelea entre los que piensan que es un riesgo y los que piensan que hay una oportunidad.
Por un lado están los que tienen mucho miedo la situación porque es un país que sigue teniendo un ratio de deuda por encima del 170% del Producto Interno Bruto, pero para otros es la última señal de una recuperación en la zona euro que poco a poco empieza a ganar tracción bajo la tutela del Banco Central Europeo y aquellas famosas palabras que dijo Draghi y que se han reforzado con la última reunión en donde hay unanimidad para actuar con un programa cuantitativo si la situación de la inflación no mejora en el tiempo establecido.
 
Muestras de que la situación sigue siendo delicada son por ejemplo los datos de producción industrial que hemos conocido hoy tanto de Francia como de Italia.
 
Sin embargo, todas las muestras de cautela no significan absolutamente nada cuando de lo que se trata es de subirse a un carro que muchos pueden haber perdido y a veces lo más fácil es detectar el comienzo de una tendencia pero lo más difícil es unirse a ella. Para esto, la fuerte bajada de las rentabilidades en toda la deuda de la zona euro ha supuesto el alejamiento de una zona en la que podría considerarse como dinero fácil y ahora el alto retorno es más esquivo que nunca, salvo precisamente en Grecia.
 
Rentabilidades por encima del 6% hace unos pocos días marcaban el punto donde todo el mundo estaba revoloteando buscando sacar tajada de esa situación, ya que Grecia es la última boya en intentar salir a la superficie.
El gobierno heleno tenía la intención de pedir prestado 2.500 millones de euros a cinco años con una rentabilidad del 5.25% pero cerca de 550 participantes han ofrecido nada menos que 20.000 y una rentabilidad del 4.95%.
 
Las cifras acerca de la situación económica de Grecia y los resultados sobre el papel de sus desinversiones, que no cubren la deuda, parece que no asustan a nadie cuando se trata de intentar arañar algunas décimas a la rentabilidad.
 
Esperemos de verdad que no sea un caso parecido a los muchos otros que hemos visto en este país con activos que prometían mucho y que simplemente eran humo, pero claro, detrás de estos activos no hay un BCE.