La Globalización es integración económica y financiera a nivel mundial. Desarrollo del comercio a través eliminando trabas. Desarrollo financiero, eliminando restricciones. Pero con una liberalización de barreras a la movilidad de la población y progresiva eliminación de dictaduras a nivel político mucho más lenta. Como ven, más ventajas (aparentemente) que costes. Pero los costes existen.

Pero, mi intención no es hablarles de la Globalización. Un proceso inexorable, en un escenario de recuperación económica como el de los ochenta y noventa. ¿Y ahora? Como me ocurre a mi ahora, pocos son los que siguen hablando de Globalización. De hecho, admito que siempre me ha parecido más atractivo como reto entender los movimientos de Antiglobalización (realmente ellos mismos se denominan como Altermundismo o Alterglobalización) y los Antisistema. Los primeros, argumentando que la Globalización beneficia a las multinacionales y países desarrollados en detrimento de los emergentes que se enfrentan a un modelo económico injusto e insostenible y con riesgos evidentes de inestabilidad política alejada de democracia. El movimiento Antisistema es más complejo de entender. Podríamos decir que integra a todos los colectivos que rechazan el actual sistema político, económico y financiero. Naturalmente, hay discusión sobre el riesgo de incluir a los movimientos antiglobalizadores en los antisistema. Pero, como he dicho antes, ciertamente pueden llegar a compartir algunos de los objetivos. El último ejemplo lo hemos tenido en Bilbao, donde la celebración del Foro Económico Global ha sido protestado por sindicatos contra los ajustes que muchos centran en el FMI (o la Troika) y por movimientos Antiglobalización y Antisistema. Los destrozos producidos por estos últimos han sido estimados por las autoridades en más de 100.000 euros.

Me voy a quedar ahora con el papel de los sindicatos. O mejor dicho, su creciente menor influencia en el mercado de trabajo y en la sociedad. No es un fenómeno exclusivo de España: realmente muchos lo identifican con la propia Globalización. Pero, especialmente con su primera fase en los ochenta y noventa del siglo pasado: competencia internacional, eliminación de aranceles, especialización de producto. Al final, procesos de deslocalización y externalización en un contexto de competencia vía precios en la mayoría de los casos. ¿Y la segunda fase de la Globalización? Entendido ahora como el desarrollo de Internet a nivel mundial, reduciendo costes de comunicación pero al mismo tiempo logrando una elevada productividad.  En este caso también hemos tenido un reciente ejemplo en la Celebración de Móvil  de Barcelona, también con manifestaciones y fuertes enfrentamientos en las calles. Para muchos es claro como ambos procesos de Globalización han tenido un reflejo evidente en la pérdida de peso de los sindicatos, a su vez un argumento utilizado (no el único) para explica la pérdida de peso de los salarios en la distribución de la renta frente al capital e impuestos. Aquí tienen una nueva argumentación de los "Anti" contra la globalización: la creciente desigualdad social a nivel mundial (países desarrollados y en vías de desarrollo) y menor crecimiento de los salarios.

¿Es culpa de la Globalización?  Sería demasiado simple admitirlo, aunque es evidente como sus enormes beneficios deben ser en parte aprovechados para reducir sus costes. Y en este punto debemos considerar la necesidad de una fuerte inversión en educación. De hecho, la mejor educación posible (bien enfocada, práctica) es imprescindible para luchar contra el principal reto que tiene el Mundo en los próximos años. Tras todo lo anterior, les dejo que lo adivinen.


José Luis Martínez Campuzano
Estratega de Citi en España