Y protagonista no sólo porque su índice ha subido cerca del 4% en la sesión del lunes, sino por la fuerte depreciación que está sufriendo la moneda nipona tras dos factores en concreto.
 
El primero de ellos es el fuerte dato de creación empleo del mes de julio que conocimos el viernes pasado en Estados Unidos, algo que ha reforzado un poco más la idea de que Estados Unidos puede aguantar el chaparrón que viene desde Europa y mantiene en tensión al mercado pensando que la Reserva Federal va a seguir pensando en subidas de tipos de interés si los datos macro acompañan. Sólo pensando en esto, el dólar gana fuerza.
 
La segunda de todas es que la coalición que gobierna Japón ganó las elecciones para elegir miembros a la Cámara Alta, lo que se está traduciendo como en un visto bueno a la política económica que se está llevando en este momento, por lo que, ahora las elecciones fuera del horizonte, se espera que haya algún tipo de nuevo estímulo. Como podemos imaginarnos, esta especulación debilita al yen.
 
Si lo resumimos todo en el comportamiento del dólar-yen, lo que tenemos en el gráfico a días adjunto, es que la muestra de interés comprador que nos dejó hace tres sesiones, encima de los 100, ha aguantado perfectamente y el RSI consigue salir de la sobreventa y ataca la directriz bajista que viene desde los máximos de mayo pasado, así que si se consiguiese superar, tendremos un rebote más fuerte que podría buscar la zona de los 104.
 
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Si ahora vemos un poco más de largo plazo, en concreto a semanas, lo que tenemos es que debemos vigilar muchísimo el comportamiento a semanas porque llevamos ya tiempo viendo que el RSI se está quedando sin espacio para maniobrar y la zona de los 100 es un soporte claro, siendo resistencia en 2013 y pasando a ser soporte en 2014. El hombro cabeza hombro que estuvimos dibujando durante todo 2015 está cumplido más que de sobra, así que mucho cuidado ahora por si el RSI cambia de dirección y volvemos a buscar como resistencia la zona de la media de 200 semanas.
 
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