Pues podría ser.

Ya saben que hablamos continuamente de la importancia tan grande que tienen como soportes y resistencias los números redondos en el mundo de los mercados financieros.

Los ejemplos son muy numerosos y constantes.

Y todo esto no es casualidad, es psicología humana.





En un interesante estudio, que además comenté en mi libro Leones contra gacelas, porque me pareció realmente curioso, llevado a cabo por un profesor de la Universidad de Columbia, Glen Donaldson,, se demuestra lo siguiente:

Si se consideran los cambios del Dow Jones con número redondo múltiplo de 100 y de 1000, por ejemplo el 11.000, se ve matemáticamente, remontándose desde muy atrás, que el mercado tiene más dificultad que ante cualquier otro cambio para sobrepasarlo, ya sea al alza o la baja y que cuando son sobrepasados definitivamente el mercado tiende a subir o bajar mucho más deprisa que ante la ruptura de cualquier otro soporte, resistencia o cambio normal.

Pero lo más llamativo es que esta propiedad solo funciona en índices muy conocidos, lo que demuestra sin género de duda su componente psicológico.

Para demostrarlo, los investigadores hicieron la misma prueba pero sobre el desconocido entre el gran público Wilshire 5000. El efecto desapareció por completo. No había nada de especial en torno a los números redondos del índice, eran un cambio más. En el Dow Jones no era así, porque era y es seguido por mucha gente al ser muy popular. Y queda claro que en el Ibex también.

Y asi sucede siempre. Por ejemplo recordemos lo que le pasó al nasdaq Composite hace muy pocos días cuando se encontró con los 5.000 puntos, redondos, lleno de ceros...pues que le metieron un papelón a su altura de los que hacen época. Casi siempre suele ser por tomas de beneficios muy fuertes de gente que ha acertado el movimiento. Lo recordamos en este gráfico.




Pues bien, muchos operadores, entre los que me incluyo, tienen la tendencia de en los primeros toques contra estos niveles tan psicológicos, solo en los primeros, ponerse en contra de la tendencia para ver si se produce el rebote, con un stop relativamente ceñido.

Si hemos visto que las condiciones para que el tema funcione razonablemente bien, sin ser evidentemente el Santo Grial, es que el producto sea conocido, y elo número muy redondo con muchos ceros.

¿Creen que es conocido el euro? Pues ya ven...

¿Y creen que son muchos ceros el 1,0000? O sea la paridad.parece la combinación perfecta...

Veamos que ha pasado en otras ocasiones en que llegó a este número tan redondo y tan psicológico, más psicológico que un 11.000 del Ibex, porque aquí también es psicológico y refuerza más el efecto el concepto de 1 euro por 1 dólar...

Primer caso: 1981.








Como vemos el euro viniendo desde arriba como ahora llega al 1, baja para romper stops a 0,97 y desde ahí vuela a 1,18 nada menos. En 1982 hace la misma jugada nuevo rebote fuerte, y ya al tercer intento rompe.

Segundo caso: 1986





De nuevo sale perfecto. Viniendo desde abajo se para durante meses en 1, y cuando consigue pasarlo, se pasa varios meses donde se para una y otra vez en 1 para tomar impulso.


Tercer caso: 1989.




Aquí no llega a tocar, pero se acerca mucho y se da la vuelta al alza de manera brutal y duradera.

Cuarto caso: Finales de 1999 y principios del 2.000



Perfecto otra vez, viniendo desde arriba como ahora, toca 1 varias veces con profundos rebotes al alza muy aprovechables. Cuando consigue pasar, pull back hacia el nivel de nuevo aprovechable.

Quinto caso: 2002. Viniendo desde abajo vuelve a pararse de nuevo en la zona.


Creo que es una estrategia para poner rápidamente encima de la mesa. Si repasamos todos los gráficos, vemos que cuando sobrepasa un poco el nivel no lo hace por demasiado, le suele gustar irse a la zona 0,97 más o menos como mucho,  por lo que poniendo un stop loss la estrategia tiene menos riesgo de lo que parece, y eso sí, cuando se produce el rebote, es mejor ir a lo seguro y no buscar grandes movimientos, sino cosas razonables y rápidas de unos días y punto.


Creo que es una estrategia que debemos tener sobre la mesa.