Este par sigue recuperando posiciones, lo que levanta pasiones entre los que ven un daño a las exportadoras alemanas y los que ven una cierta confianza en la recuperación de la zona euro, lo que directamente está relacionado con las relaciones entre los acreedores y Grecia.

Como se puede ver el gráfico adjunto, no llegamos a la zona de mínimos de marzo, cuando apareció una muestra de interés comprador que cambió la situación y nos ha hecho colocarnos ahora mismo por encima de la primera directriz bajista de cierto calado que tenemos en los últimos meses.
En realidad, la situación cambió con la última reunión del Banco Central Europeo, aquella en donde apareció aquella espontánea que fue casi más protagonista que lo que dijo la propia institución. En aquella reunión, se estuvo dedicando más tiempo a la inflación de lo que estamos acostumbrados, ya que se empezó a decir que la recuperación se fortalecerá según vaya pasando el año y nos acercaremos al objetivo de la misma, lo que unido a mejores entornos hacia esas fechas con respecto al crudo, generaban un efecto bola de nieve que mejoraba al euro, debilitado al dólar y también daba más cuerda a las materias primas, lo que a su vez ayuda a la inflación y a apoyar al Euro.

Ahora, con el cambio de interlocutores de Grecia con los acreedores, en donde los más radicales parece que dan un paso atrás, parece que hay un cierto más optimismo y eso ayuda a que haya menos perspectivas de daño en la economía por parte del asunto de Grecia, así que ahora mismo tenemos una mejora de 0,21% que daña a las exportadoras, pero generan mejor sentimiento en general, por lo que las materias primas deberían empezar a sentir cierto alivio que aumente ligeramente las perspectivas de inflación.

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