El peligro no viene del EUR, sino del USD y la reacción que pueda tener a la presentación de los planes fiscales y de infraestructuras de EEUU.


La economía de EEUU va bien pero ya estamos teniendo algunos datos que nos ponen en alerta de que parte del movimiento del mercado está muy centrado en esperanzas, como esos tipos hipotecarios a tipos fijos a 30 años por debajo del 4%, cosa que no pasaba desde las últimas elecciones.

El EUR sale claramente favorecido de la primera vuelta de las elecciones francesas y estamos por encima de la media de 200 sesiones y buscando cambiar la dirección al superar la directriz bajista desde los máximos de 2016.

El problema es que el USD puede reaccionar a esos planes de infraestructuras y fiscal de Trump de forma impredecible. La lógica nos dice que serían favorables para el USD, pero no sabemos hasta qué punto se han descontado ya, pues el par no cae nada desde las elecciones de EEUU, y ese es el factor más importante.

Evidentemente, el EUR se encamina a un momento de revalorización pues la economía va bien, y si vamos eliminando incertidumbres políticas de corto plazo, más respiro tendremos, y más tranquilo puede sentirse el BCE en cambiar el tercio, simpre teniendo en cuenta que la política comercial de Trump es una incógnita y el resultado de las elecciones en otros países también. De momento respiro.